Las
Otras Alternativas
Parecen haberse desecho de la minería artesanal,
pero ¿que ofrecen a cambio?
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| La paradoja de los tejidos de Alto
Malingas: cuesta muy en el campo, pero
podrían altamente cotizados en las grandes
urbes. |
Emporio Malingas
Se ve muy pocas alforjas y talegas en Malingas. Lo
más común son las mochilas y las bolsas plásticas,
ambas hechas en Lima.
Pero si una persona está empeñada en encontrar estos
tejidos, tendrá que viajar hasta los caseríos de
Tinajones , Palo Negro y El Convento, todos ubicados
a más de 10 Km. Al Este de Malingas, y conectados
por una trocha en mal estado de conservación, a la
que solo se puede ingresar en motocicleta lineal o
vehículos de doble tracción.
El problema es que ya no se están produciendo estos
tejidos y solo quedan 4 mujeres que conocen esta
técnica. La más joven tiene 38 años de edad.
Si bien el algodón y la lana son bienes que todavía
están disponibles, lo que se está acabando es el
ánimo de preservar la tradición. Cuando uno de los
hijos de doña Herminia Montalbán, 52 años de edad,
se fue a Piura para presentarse al servicio militar
se le ofreció llevar una talega: “no la necesito,
porque allá solo se usa mochila”, replicó.
Allá en el cuartel quizás no, pero uno de nuestros
productores recordó que sus amigas de la
Universidad de Piura en Piura pagarían por lo
menos 20 dólares por uno de estos accesorios, ya que
sus diseños son completamente únicos, y la moda
étnica está ganando muchos fanáticos y fanáticas
alrededor del mundo. Hay algo en los motivos
lineales y coloridos que heredamos de los incas que
han conquistado prominentes diseñadores, y hoy son
piezas, incluso de la alta costura.
Pero en el Alto Malingas, donde la globalización es
un término ignorado, las mujeres no tienen la más
remota idea del valor real de lo que sus manos son
capaces de producir, con técnicas milenarias y de
mejor duración que las actuales.
La razón por la que podrían no seguirse produciendo
los tejidos radica en un desarraigo cultural, y en
la alienación que impone la ciudad con ciertos
matices de racismo. Cuando uno de nuestros
productores, pidió a una mujer del caserío de
Platillos que pose con una alforja, ella le dijo,
con cierta vergüenza, “pero si yo no soy serrana”.
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| Colmenas en la parcela de la familia
Nima, en el límite entre Pueblo Libre y
Monteverde Bajo. |
Sabor a miel
La Asociación de Apicultores el Néctar de Malingas
ya está formalizada, produce pequeños volúmenes de
miel de abeja, pero no ha resuelto el problema de
mercado, y de hecho no posee un plan de negocios ni
una estrategia de salida o promoción.
La Asociación está compuesta por más de 30
apicultores que viven en el Sector del Medio y Bajo
Malingas, y que quieren competir con Santa María de
Locuto e incluso exportar sus productos; pero el
primer paso aún está sin darse. Johan Nima, uno de
los socios, nos comentó que la Casa del Agricultor
en Tambogrande ha tomado el proyecto, aunque lo ha
integrado a otros dos de la comunidad campesina
Apóstol Juan Bautista de Locuto, y su temor es que
finalmente los volúmenes de producción se mezclen y
no se llegue a determinar el grado de calidad de la
miel de Malingas. El otro detalle es que tampoco se
tiene estudios sobre este grado, los beneficios del
producto y su ventaja comparativa respecto de sus
competidores.
Un kilo de miel se sigue vendiendo a un dólar y
medio y se sigue obteniendo en forma artesanal. Los
volúmenes dependen de los períodos de floración del
algarrobo, que es la planta que permite a las abejas
producir un dulce de mejor calidad; también se ha
experimentado con la flor de mango, pero la
aceptación del mercado no es favorable porque el
color es más oscuro y la gente piensa que es otro
tipo de miel. El punto es que sin una investigación
de producto y de mercados será imposible demostrar
la factibilidad potencial no solo de la miel sino de
los tejidos, la artesanía de zapote, y cuanto
emprendimiento alternativo se quiera desarrollar en
Malingas.
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| Ensoñador paisaje de bienvenida a
Malingas, partiendo desde Tambogrande. |
La iniciativa Factor tierra
Desde su creación en octubre del 2000 en el propio
centro poblado de Malingas, Factortierra consideró
que la conservación del espacio podría representar
un potencial económico para la comunidad. No es que
el tiempo nos haya dado la razón, pero si ha
reforzado nuestra idea sobre este tema.
La Red Regional de Agua Democracia y Desarrollo, a
la que factor tierra está afiliada, lanzó el año
pasado la iniciativa de potenciar negocios duraderos
en Piura, es decir, emprendimientos que pudieran
producir por años y con una mínima afectación al
medio ambiente. En ese sentido, identificaron a la
agricultura, la agroindustria, la ganadería, la
artesanía y el ecoturismo como campos de desarrollo
favorable y sostenible.
Desde marzo de este año, factor tierraempezó a
desarrollar experiencias exitosas de
pilotos de geoturismo, una versión evolucionada
del ecoturismo que incorpora al agro turismo, el
turismo vivencial, e incluso el turismo religioso o
medicinal. Según la
National Geographic, se trata de un turismo
responsable con un enfoque antropológico y
ambiental, más que comercial.
Hasta ahora, quienes parecen haber entendido el
potencial de esta actividad en Malingas son los
mototaxistas; sin embargo, lo que factor tierra está
trabajando con algunos dirigentes locales y parte de
la comunidad son planes para favorecer la
conservación del entorno y el rescate de las
costumbres y tradiciones locales, como factor
adicional al potencial agropecuario, que la
población local identifica como su valor más
evidente.
Aún falta afinar detalles sobre la calidad del
servicio, y se debe comenzar a preparar a
potenciales operadores locales; pero nuestra
experiencia está comenzando a generar expectativas
sobre otros potenciales sostenibles, que vale la
pena explorar, pero sobre los que también hace falta
investigar, invertir y considerarlos como
componentes del modelo de desarrollo local.
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