Las
Otras Alternativas
Parecen haberse desecho de la minería
artesanal, pero ¿que ofrecen a cambio?
Nelson Peñaherrera Castillo
Factortierra
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| Una muestra de la biodiversidad
silvestre de la zona |
PUEBLO LIBRE DE MALINGAS, Piura - La comunidad de Guaraguaos Alto parece haber
resuelto el problema de la minería artesanal: si no
puedes contra ellos, ponles tranquera.
La ronda campesina de esta localidad ha parado la
depredación de sus colinas a través de un sistema de
controles que cierran el camino durante las noches
para evitar que se repitan los episodios de
diciembre pasado cuando se denunció el inicio de
estas operaciones y el riesgo potencial a los
cultivos y canales del Valle de San Lorenzo.
Casi medio año después del incidente, Guaraguaos
Alto está pensando en potenciar y agregar valor a
los productos de la zona, principalmente el mango.
El problema que tienen por resolver es la titulación
de sus tierras y la especificación del Proyecto de
una empacadora para esta fruta.
Sin embargo los agricultores aún están esperando
alguna mano benefactora para hacer realidad esta
idea mediante el financiamiento completo. La
pregunta que se hace cualquier visitante es si estas
personas tienen capacidad para autogenerar el dinero
que permita arrancar el proyecto, ya que, en
principio, la tierra debería sustentar sus
necesidades y ganancias.
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| Es tan organizado, que hasta ha diseñado
su propia visita guiada dentro de su
parcela. |
Tierra autosuficiente
Las limas en la parcela de don Roger Juárez Nima son
dulces, jugosas, no tienen pepa y son orgánicas.
En realidad, todas las 4 Hectáreas, que cultiva el
señor Juárez son orgánicas, y en esa extensión
alberga mangos, paltas, limones, pasto, cacao y
plátano. Todos los productos son abonados con
desechos vegetales y animales.
En la misma parcela, él cría una docena de vacunos,
algunas ovejas y hasta peces. Estos últimos son
cruciales en la sanidad del resto del ganado ya que
purifican el agua que posteriormente beben los
cuadrúpedos. No hay ningún enigma en este modelo.
Los peces se alimentan de los parásitos que crecen
en cualquier pozo de agua y además la oxigenan; en
consecuencia el resto de animales no sufre
enfermedades por líquidos contaminados.
Don Roger dice que vive completamente de lo que
produce su propia tierra. Al inicio se dedicó a la
ganadería, al punto que llegó a tener casi medio
millar de vacunos. Cuando los pastos comenzaron a
escasear, viró hacia la agricultura, y se
especializó en lo orgánico.
Dice que no depende de créditos y que incluso puede
ahorrar para darse sus gustos personales; no tiene
lujos, pero su vivienda y su estilo de vida podrían
ser calificados como decorosos. “mi secreto está en
la planificación, en ser metódico”, comparte, y
parece que los resultados han sido óptimos, ya que
no ha registrado pérdidas significativas, ha sabido
corregir problemas relacionados con el manejo de
sus cultivos, e incluso utiliza su parcela como un
espacio demostrativo para compartir la experiencia
con sus vecinos.
Junto con una decena de usuarios del Sector
Malingas, han conformado una Asociación de
agricultores orgánicos, y aunque aún están a merced
de los intermediarios, él dice que se esfuerza por
vender un producto de calidad.
Su estilo metódico no solo se refleja en los
resultados, sino que es una disciplina que aprendió
cuando estudiaba secundaria en el Colegio
Agropecuario de Tambogrande: “a nosotros nos
enseñaron profesores de la
Universidad Técnica de Córdoba y ellos nos
dijeron que la planificación era la manera de
triunfar”.
Con esa base, don Roger se fue actualizando
constantemente leyendo cuanto libro, revista o
fotocopia cayera en sus manos con datos útiles para
ser aplicados en el campo de cultivo. “incluso
encontré información en el Atalaya”. Dice que solo
le falta tener acceso a internet para seguir
aprendiendo sobre lo último en agricultura orgánica.
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| Aunque son toscos en su acabado, con la
orientación adecuada, podrían generar un
beneficio adicional para su creador. |
Cuchara de palo
Si bien la totalidad de la gente de Malingas está
relacionada con la agricultura o ganadería también
hay personas que emplean el tiempo libre para
desarrollar otros talentos.
En Guaraguaos Alto, Roberto Carrasco, ripo para los
amigos, tomó una cuchilla, un pedazo de vidrio y un
trozo de madera de zapote. Comenzó a labrarlos y
obtuvo una tabla de picar; en otra ocasión siguió
experimentando y consiguió cucharones y demás
utensilios que fueron a parar a la cocina de su
casa.
La tabla de picar terminó en la casa de su suegra,
pero el resto de objetos aún siguen removiendo la
comida de todos los días. Roberto nunca supo de lo
que era capaz hasta que tomó las herramientas y
comenzó. Tiene 34 años, dos hijos y está casado con
una ex dirigente juvenil, Corina Palacios, quien
dice ser la más beneficiada con este talento porque
no tiene que comprar cucharones ni espátulas.
Roberto quiere perfeccionar lo que ha aprendido,
pero ni en la comunidad, y ni siquiera en
Tambogrande, hay centros de formación
especializados. El escultor en madera Eduardo
Correa, quien vive en Piura dice que el problema es
que se ha dado mucho énfasis a la producción en
serie, y se están dejando de lado las técnicas
estrictamente artesanales. Como consecuencia, todo
el mundo imita estilos, pero nadie está apuntando a
uno propio y original, con el que pueda competir en
un mercado que busca la novedad.
Y aunque Roberto recibiera la capacitación, el
problema será sacar el producto al mercado, y
aprender ciertas técnicas de mercadotecnia para
competir. Por ahora se dedica a cultivar la tierra,
y su esposa está pensando en poner un puesto de
comida en el camino a Monteverde para tener una
fuente adicional de ingresos.
SIGUIENTE
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