
PUNTOS Y COMAS
Liliana Alzamora Flores
Coordinadora FACTORTIERRA-Tambogrande
 |
|
Segmento de bosque seco en
las inmediaciones de Locuto. La comunidad
enfrenta ahora una decisión sobre
agricultura en términos algo espesos. |
LOCUTO, Piura-- Una atractiva oferta ha
llegado a la margen izquierda del río Piura. Por lo
menos en el papel suena atractivo.
IGCAI
Agro Industries, una empresa de cuyos orígenes
se sabe muy poco, ha llegado a la Comunidad
Campesina San Juan Bautista de Locuto para ofrecer
una inversión agrícola que beneficiaría esa
población.
La empresa se ha reunido con la dirigencia, pero
esta, muy desconfiada les ha dicho que les den un
tiempo para revisar la oferta.
Tan pronto como la visita se fue, la dirigencia de
la Comunidad Campesina se dirigió a nuestra Oficina
en Tambogrande con los documentos bajo el brazo.
IGCAI se comprometía a invertir 86 millones de
dólares siempre que Locuto se les concediera una
vasta extensión de terreno para sembrar…por 10 años.
Si el negocio no iba bien, entonces se tomarían
otros 10 años.
Aunque la oferta incluye un aumento del jornal de 15
a 30 soles (unos 3.5 a 7.5 euros aproximadamente)
por día, también obliga al campesinado a respetar
estrictamente un convenio marco y unos contratos
conectados a éste. Si la Comunidad rompía el trato,
se exponía a las penas de ley correspondientes.
El Convenio Marco en cuestión también delegaba toda
la asistencia técnica de la inversión a los
campesinos de Locuto a través de una Fundación que
ellos debían constituir, con financiamiento de la
empresa y la presencia en el Directorio de un
delegado de ésta con voz pero sin voto.
Parece interesante.
Tan pronto como Factortierra recibió el
documento buscó ayuda legal para interpretar si los
términos eran sino convenientes para la Comunidad,
por lo menos equitativos para las partes.
Todas las personas que consultamos, especializadas
en derecho coincidieron en que el Convenio Marco no
era del todo específico y podía prestarse a
interpretaciones diversas de acuerdo al interés de
cada una de las partes.
Todas estas personas nos dijeron que el requisito de
cualquier documento legal debe ser la especificidad,
no solo de forma sino también de contenidos para
que, precisamente, no se preste a interpretaciones
antojadizas.
Pero quien parece haberse tomado el asunto con mucha
mayor seriedad es un grupo de abogadas en Londres,
quienes dijeron en concreto que hay otra razón para
preocuparse: Qué va ha sembrar la empresa y de dónde
sale el financiamiento para esta inversión.
“Esto es importante porque si la matriz tiene un
capital modesto de dos millones de dónde van a sacar
los 86 millones que necesitan para generar el nivel
de inversión que ponen en el contracto con la
comunidad.?”, sostuvieron las Especialistas.
Efectivamente, Vicente
Zapata, de la
Asociación Ecologista Trópico Seco, había
encontrado en un simple rastreo a través de la
Internet que IGCAI es la Filial peruana de una
empresa agroindustrial con sede en los EE.UU. pero
que dependen de otra similar dedicada al rubro de la
inmobiliaria.
Las Especialistas han
agregado que si bien la empresa estaría pensando en
instalar cultivos de caña de azúcar, esto no se
especifica en ninguna parte de los documentos que
presentaron a Locuto y abren mas sospecha que
seguridad.
“De repente todo tiene una explicación lógica pero
de que hay gato encerrado no nos queda la menor
duda”, acotaron.
 |
| Síntesis gráfica de como funciona el
ecosistema en el que IGCAI quiere operar.
Para mas detalles sobre esta propuesta
diríjase a nuestra sección especial
LOCUTO:
¿COMUNIDAD O CORPORACIÓN? |
¿Realmente es caña?
Las sospechas de las
Especialistas tienen cierto asidero si tenemos en
cuenta la configuración del ecosistema de Locuto.
Toda el área es un
arenal que se ha ido poblando paulatinamente con
algarrobos, faiques y charanes que subsisten gracias
a acuiferos que son abastecidos por el vecino Río
Piura, de cauce irregular, seco durante los meses de
invierno. Por eso este ecosistema se le conoce como
bosque seco.
La agricultura no es la
actividad principal en esta Comunidad; sin embargo
la crianza de ganado menor ha sido su fuente de
subsistencia, y mientras más pequeño sea el animal,
parece ser mas exitoso.
Gracias al polen de
toda la flora del bosque seco, las abejas son la
bendición de los campesinos de Locuto, quienes se
dan el lujo de vender miel de calidad, además de
otros derivados en supermercados tan exigentes, como
la
Cadena Wong, orientada a la clase media alta y
alta de la ciudad de Lima.
Además de la miel al
menos un par de emprendimientos de los propios
campesinos están sacando provecho de las algarrobas,
a las cuales les han encontrado una treintena de
usos diversos, desde la clásica algarrobina hasta la
harina de algarroba pasando por el saludable café de
algarroba.
IGCAI dice que
respetará los actuales emprendimientos de la
Comunidad, pero si su inversión agrícola requiere
agua, la pregunta es, qué agua necesitarán, y cuánta
dependiendo del cultivo, del que recordemos, no
sabemos absolutamente nada.
Las Especialistas en
Londres tienen la teoría de que si no estamos
hablando de caña de azúcar, podrían ser árboles
maderables con la finalidad de obtener celulosa. El
común denominador de ambos es la gran cantidad de
líquido elemento que será necesario para irrigarlas.
Estas Especialistas
están brindando ayuda legal y técnica, pero han
pedido mantener el anonimato.
No hay experiencias en
el Perú con el tema de la celulosa, pero la caña de
azúcar está siendo extendida en el Valle del Chira
para producir etanol.
La inversión que se
ejecuta en el Valle del Bajo Chira, ha provocado
muchos enfrentamientos entre las comunidades locales
e intereses ligados al Grupo Romero, el mas poderoso
del país; incluso ha propiciado la formación de una
Comisión Investigadora en el
Congreso de la República para determinar si fue
transparente y justa la venta de las tierras, y
donde el
Gobierno Regional de Piura figura como presunto
implicado.
Estas conexiones no
están presentes en el ahora llamado
caso
Locuto. Al menos no por el momento. Sin embargo,
la Comunidad debe dar una respuesta el 19 de
octubre, y hay serias discrepancias sobre cuál
opción pesará más: negar o aceptar. Tan simple y tan
complejo, así es este dilema.
|