El Perú
es ancho y ajeno
Jhon Fernández Dediós
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| Si en todos los países del mundo donde
las comunidades plantean consultas, estas
son declaradas como no vinculantes, ¿Cuánto
pesa realmente la voz de la gente? |
PIURA,
Piura-- Parafraseo el título de un libro que
escribió
Ciro Alegría (1909 – 1967), uno de los más
grandes escritores de la literatura peruana y que
sería bueno tener en cuenta hoy en día por parte de
los peruanos de estos tiempos.
Recuerdo
algunos pasajes de aquella historia a través de la
cual el escritor Alegría recreó (basado en una dura
realidad) una serie de situaciones que sufre una
comunidad de la sierra peruana llamada Rumi, cuyas
tierras son usurpadas por un gamonal quien intenta
desarrollar labores mineras y hacer, posteriormente,
que los comuneros trabajen en ellas.
De esa
manera Ciro Alegría, (quien tuvo activa militancia
aprista en una época de su vida) puso sobre el
tapete una serie de aspectos que generaron
preocupación en la sociedad peruana de ese entonces.
La
injusticia social, el desarraigo de sus tierras de
una comunidad, la prepotencia de ciertos grupos de
poder económico y de un estado que los favorece y
protege a toda costa son - entre otros - los temas
que aborda esa historia.
Han
pasado varias décadas desde la publicación del libro
y la realidad en el Perú parece ser la misma.
Quizás
existen cambios en cuanto a las formas, pero al
parecer no de fondo porque situaciones parecidas se
repiten hoy en día, como si se tratara de una obra
teatral en la cual se le cambian los actores, pero
la trama sigue inmutable.
En este
contexto es inevitable referirnos al caso de
Río Blanco que afecta a la serranía de Piura.
Esta vez
hablamos de capitales transnacionales que intentan
desarrollar actividades mineras en una zona andina a
la cual pretenden ingresar a cualquier precio,
contando con el apoyo incondicional del gobierno que
se empeña en actuar con una consigna ciega: minería
sí o sí.
Nadie en
su sano juicio podría oponerse a las actividades que
puedan redundar en beneficio de la población y
contribuyan a mejorar la calidad de vida, pero hay
que detenernos un momento a analizar lo que una
actividad - cualquiera sea esta - pueda traer
consigo no sólo en cifras económicas (que muchas
veces son sumamente frías y no entienden de
humanidad), sino también en términos sociales,
culturales, antropológicos.
Si existe
un cóctel molotov que puede estallar en forma
de conflicto social en la zona del proyecto Río
Blanco, es porque está recibiendo aportes
importantes del actual gobierno y de la empresa que
intenta realizar actividades en la zona.
Los
ingredientes: La actuación parcializada del estado,
la manipulación de algunos medios de comunicación
para informar solamente aquello que le conviene a la
empresa (y el vilipendio para aquellos que no lo
hacen), la falta de políticas de desarrollo bien
definidos, la desconfianza de la población en las
autoridades y el deseo de un pueblo que su voz sea
escuchada.
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| Las comunidades que participaron en la
consulta del 16 de setiembre de 2007 deberán
buscar una vía creativa para que la opinión
que expresaron tenga peso legal. |
Las
palabras de los mudos
La
palabra del mudo es otro título de nuestra
literatura nacional (Julio
Ramón Ribeyro) que grafica la realidad vivida en
nuestra actualidad porque existen pobladores de
comunidades que han decidido expresarse y no
solamente esperar el tiempo electoral para recibir
las visitas de los candidatos que les ofrecen el oro
y el moro y emitir un voto de ocasión.
Un
piurano me decía algo que realmente me dejó
pensando. “Para los empresarios internacionales el
Perú no existe. Les importa “un pepino” lo que pase
en nuestro país”. Creo que es cierto.
Realmente
todo lo que viene sucediendo en el país así lo
demuestra y basta con investigar sobre el nefasto
historial de las empresas mineras en el Perú. ¿Y el
estado?, bien gracias. Parece que sólo pasa por caja
para cobrar.
Creo que
ante todo esto cabe preguntarse ¿Por qué el actual
gobierno no hace caso a una consulta cuando en el
caso de
Tambogrande fue el
partido aprista quien respaldó esa acción del
pueblo piurano organizado?
¿Por qué
el desprestigio a la consulta vecinal en la sierra
que tiene carácter de no vinculante?, ¿Por
qué se sataniza a aquellas personas que desean
expresar su punto de vista? Las respuestas son
bastante obvias.
La
población mientras tanto sigue siendo víctima de la
polarización y de una división que está generando
conflictos cada vez más crecientes (divide y
vencerás).
Esperamos
que el estado peruano asuma sus responsabilidades y
no siga convertido en escudero y defensor de una de
las partes.
Los
piuranos no queremos que la historia se repita y nos
cuenten un nuevo cuento (en el mal sentido de la
palabra) con la misma trama aunque cambien los
actores y las circunstancias.
Jhon
Fernández es periodista de
radio Cutivalú y actualmente presenta el
programa Tierra. Fecunda. Reside en la ciudad de
Piura. Para comentarios escríbale a
jhonferde@yahoo.es |