Rompecabezas
Nelson Peñaherrera C. y
Liliana Alzamora
Editores
factortierra@yahoo.es
En esta historia:
Un choque
anunciado | Tortura policial |
Tirando la piedra
 |
| La zona de la crisis, y las comunidades
mayormente involucradas. Los campamentos de Río Blanco se señalan
en negro. |
Piura -- La confusión existente sobre lo que
pasó en Río Blanco sólo tiene comparación al momento mismo en que comuneros y
policías se enfrentaron entre el 27 de julio y el 2 de agosto pasado.
Cada quien tiene su versión, aunque
en el caso del
Gobierno con una dosis de negación hacia evidencias de que la
actuación policial no fue limpia del todo, y sobre la que aparentemente se ha
borrado cualquier seña del abuso.
Lo que hasta ahora está claro es que,
tras una reunión de las Rondas Campesinas, en Chiclayo, Lambayeque, el mes de
junio pasado, se adoptó como acuerdo desalojar a los mineros de los campamentos
que
Monterrico/Majaz opera en la zona de Río Blanco, en la confluencia de las
fronteras de Piura, Cajamarca y Ecuador.
La iniciativa fue liderada por las
rondas de Ayavaca, quienes desde el lunes 25 de julio se pusieron en camino, sin
mayores planes excepto el desalojo.
Mario Tabra, corresponsal local de
factortierra y dirigente del Frente de Defensa local, comentaba ese día que
los planes eran caminar, y a medida que avanzaran en el camino, los ronderos de
cada pueblo camino a Río Blanco se les iban a unir, como de hecho pasó.
En el valle contiguo, Segunda y Cajas
se agrupaba tímidamente hasta que recibieron un sorpresivo apoyo de los ronderos
de Sóndor, quienes se dividieron en dos: un grupo marcharía hacia Río Blanco, y
el otro se quedaría en la plaza principal de Huancabamba para realizar
protestas, en general, pacíficas.
En San Ignacio, Cajamarca, con algo
de retraso, primero se tomó una pista de aterrizaje utilizada por Monterrico/Majaz,
mientras se marchaba hacia la serranía siguiendo la naciente del río Chinchipe.
En esta historia:
Un choque
anunciado | Tortura policial |
Tirando la piedra
 |
| Los campesinos dejaron sus labores por cerca de
una semana, para desalojar a Monterrico/Majaz. |
La marcha y las intenciones de los
ronderos eran harto conocidas desde el momento en que se anunció, el 20 de
julio.
Como era lógico, la empresa pidió
garantías para sus trabajadores en los campamentos y la respuesta fue un grueso
cordón policial resguardando las instalaciones.
Cuando los ronderos llegaron el 27 de
julio, víspera del aniversario de la independencia del Perú, los efectivos
estaban esperándoles armados con bombas lacrimógenas y fusiles AKM, según
reportaron varios testigos.
Para
organizaciones de derechos
humanos, esto demuestra total desequilibrio en la manera en que se iba a
enfrentar a un grupo de personas armadas con piedras y hondas.
El escándalo de las AKM saltó el 29
de julio cuando, en el campamento de Pan de Azúcar, un comunero trató de evitar
que un policía ingresara para detenerlos. En medio de la pelea cuerpo-a-cuerpo,
el arma se disparó destrozando la pierna del uniformado.
En ese mismo lugar, la Policía
capturó a Julio Vásquez, el corresponsal de
Radio Cutivalú de Piura,
acusándole de agredirles.
Pero, un análisis de la grabación del
reporte transmitido en vivo, a través de un teléfono satelital, demuestra que el
periodista se esforzó por quedarse fuera del alcance de las balas y las bombas
lacrimógenas; mas, el ataque dirigido hacia su ubicación interrumpió
abruptamente su informe y generó preocupación en la sala de noticias de
Cutivalú en la ciudad de Piura, 270 kilómetros al oeste.
En ese lugar, también fueron
capturados varios comuneros, y los corresponsales Mario Tabra y Elizabeth Cunya.
En ningún momento, la gente de
Ayavaca en Pan de Azúcar pudo coordinar con los comuneros de Huancabamba y San
Ignacio, que se encontraban cerca de otro campamento en El Tambo, del otro lado
del fuerte cerco policial que se extendía hasta Henry’s Hill.
Finalmente, tras varios intentos de
toma de los campamentos de Monterrico/Majaz, la Policía pudo controlar a los
comuneros y los dispersó con ráfagas de metralleta y bombas lacrimógenas. La
Policía habló de 32 detenidos, pero un día después, se convirtieron en 27…
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 |
| Sala de noticias de Radio Cutivalú, en
Castilla, Piura, durante los intentos por liberar a los detenidos,
el 3 de agosto pasado. |
El 3 de agosto, Rodolfo Aquino,
director de Radio Cutivalú, trató de obtener la liberación de su
corresponsal, mientras periodistas de todo el país y hasta la Cruz Roja
Internacional expresaban su preocupación por el hecho de que la Policía hubiera
decidido cortar cualquier fuente de información independiente.
Para comenzar, la Policía nunca supo
explicar el paradero de todos los detenidos, que factortierra, basándose
en un reporte del
Ministerio del Interior, confirmó que aún se hallaban en Pan
de Azúcar.
Todos fueron transportados
directamente a Piura (la comisaría en Huancabamba estaba prácticamente rodeada
por ronderos), esa misma noche.
Aquino, en compañía en Lawrence
Chunga, de Diaconía para la Justicia y la Paz, logró obtener garantías para
Julio Vásquez, quien fue liberado horas después. Igual suerte corrieron el resto
de detenidos, entre ellos Mario Tabra de factortierra, quien salió libre
al amanecer del 4 de agosto… y se supo la verdad.
La
Policía atacó violentamente a los
comuneros, y a los que detuvo, los desnudó, los azotó y los intentó arrojar por
un despeñadero. Los tres periodistas sufrieron la misma suerte.
Varios ronderos denunciaron torturas,
y también dijeron haber visto a la Policía deshacerse de cuerpos de comuneros
arrojándoles por un despeñadero. Ellos suponen que estaban muertos.
Hasta el 3 de agosto se supo que el
único muerto identificado era Amado Velasco, natural de Punján, Cajamarca. Entre
los detenidos que fueron trasladados a Piura, se encontraba un cadáver.
Una oficial de derechos humanos de
Jaén, Cajamarca, llegó hasta Piura para encontrarse con que el cuerpo no era de
Velasco; el 6 de agosto, una joven identificó al occiso como Melanio García
González (45), su padrastro, residente en Pacaipampa.
Esto ha sorprendido a entidades de
derechos humanos en Lima que se están preguntando: ¿y dónde está el cuerpo de
Amado? De hecho, no hay pistas.
En esta historia:
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Tirando la piedra
 |
| Marco Miyashiro, director de la Policía Nacional
del Perú. |
El Gobierno y la Policía, bajo
auspicio del gremio minero e industrial peruano, justificaron la actuación
diciendo que detrás de la protesta hay intereses del terrorismo y del
narcotráfico.
Marco Miyashiro, director de la
Policía Nacional, no se ha cansado de repetir el mismo cuento sin presentar
pruebas, excepto la suposición de que, como en la zona se hicieron recientes
decomisos de amapola, habría conexión con el narcotráfico.
Mientras tanto Rómulo Mucho, ministro
de Energía y Minas, se puso a contarle a cada medio una historia distinta. Él
inició toda la corriente que acusaba al Obispo de Chulucanas, Daniel Turley, de
promover la violencia en Río Blanco.
La respuesta de Turley y la Iglesia
Católica peruana fue que ellos nunca iniciaron el fuego.
A todo esto, una comisión humanitaria
integrada por la Cruz Roja que llegó a Río Blanco dice no haber hallado pruebas
de muertos ni heridos, sin reparar en que la Policía ha tenido 48 horas para
borrar cualquier seña.
En Londres, Monterrico Metals
experimenta una baja en sus acciones.
Por su parte, los comuneros de
Ayavaca y Huancabamba no han dado su brazo a torcer y han restringido el
tránsito a los Andes de Piura, desconfiando de cualquier forastero.
Una comisión independiente y proba,
sin participación de los involucrados –incluyendo la Iglesia y el Gobierno-,
puede ayudar a aclarar mejor todo este ambiente confuso.
En esta historia:
Un choque
anunciado | Tortura policial |
Tirando la piedra
Aldo Palacios y
Jaime Gallo en Tambogrande y
factortierra News contribuyeron con este informe.
Con reportes de
El Tiempo, Radio Cutivalú, El Comercio y Reuters.
factortierra
network agradece a Alina Antón por su interés en la situación de Mario Tabra,
así como varias muestras de solidaridad y preocupación por su vida.
©2005 NPC
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