El lobo solitario
El odio puede
destruir lo que detestamos… y también lo que más
amamos.
Juan Félix Céspedes
En el inicio de los
tiempos, cuando el planeta era joven aun, las
primeras poblaciones fueron testigos de la historia
del “Lobo Solitario”.
Julián era un chico como todos
pero tenia algo especial, no sabia lo que era odiar.
Todos los miembros de su comunidad lo apreciaban
mucho, lo único malo que tenia Julián era que
pertenecía a la clase baja de su comunidad.
El jefe de esta comunidad tenía
una hija muy hermosa, la cual vivía enamorada de
Julián, su nombre era Mía. Le atraía mucho la pureza
del corazón de Julián. Pero su impedimento era su
timidez y los celos de su padre. Julián también
estaba enamorado de ella pues siempre que había
ceremonias en la que Mía estaba presente, Julián
jamás le quitaba la mirada, esa mirada tan tierna
que expresa amor.
En esta comunidad todas las
noches de luna llena celebraban una ceremonia para
rendir culto a la Madre Luna que los protegía de
todos los males. Esta ceremonia la llevaba acabo el
jefe de la comunidad, acompañado de toda su familia.
Esta ceremonia solo la celebraban la clase alta, las
demás clases solo se limitan a ver no podían decir
nada, ni emitir sonido alguno, de hacerlo se
ganarían el desprecio de toda la comunidad y serian
desterrados de la misma.
Julián siempre asistía a estas
ceremonias y siempre trataba de estar lo mas cerca
que se podía para ver a Mía. Y ella se daba cuenta
de esto y siempre lo buscaba con la mirada, buscaba
esos ojos que le trasmitían tanta paz.
Esto siempre se repetía en las
ceremonias de la Luna, hasta que un día Julián se
armo de valor y fue a buscar a Mía, espero que
terminara la ceremonia y en medio del baile y la
algarabía del termino de la ceremonia, Julián sin
que nadie se percate se acerco por detrás de Mía y
sutilmente puso su mano en el hombre de ella, Mía al
regresar a mirar se sorprende al ver a Julián ahí
junto a ella. Julián le dice: “Tu eres mi ángel; el
ser perfecto de la creación; tu presencia; me da
paz; y me llena de amor; es que contigo todo es
mejor”
Al escuchar esto Mía solo atinó a
contestar: “Gracias”. Julián le tomo la mano, la
beso y la miro fijamente a los ojos y pronunció:
“Tus ojos me derriten al igual que tu mirada”. Ella
suspiro y volvió a preguntar: “¿Quién eres? A lo que
Julián contesto: “Ladrón de amor soy; que quiero
asaltar tu corazón: para ser el mejor: contigo mi
amor”.
Mía totalmente emocionada volvió
a preguntar: ¿Quién eres? A lo que Julián responde:
“Mi nombre es Julián, al que tanto buscas con la
mirada en cada ceremonia de la luna” Mía totalmente
nerviosa dijo: “¿Qué yo te busco a ti? Él respondió:
“Si y no lo niegue Señorita Mía”
“¿Y por qué piensas que yo te
busco con la mirada si no eres mas que un plebeyo?”
Dijo Mía totalmente nerviosa. Julián contesto:
“porque tu mirada me lo dice”. Mía lo miro a los
ojos y le pregunto: ¿Y según tu que te dice mi
mirada? – “Que me amas” respondió Julián dándole un
beso en la boca a Mía.
Mía no puso resistencia a ese
beso, al contrario lo respondió con todo ese mar de
amor que tenia en el corazón. En verdad ambos se
amaban. Mientras ellos unían sus vidas a través de
ese beso el padre de Mía, Don Damián, se dio cuentan
de esos y enfurecido por los celos se acerco a la
pareja y gritando pronuncio: “¿Qué significa esto?
Al escuchar esto ambos jóvenes se apartaron y al
voltear a ver quien los interrumpió sus caras se
transformaban por el miedo que los embargaba al
darse cuenta que era Don Damián, el padre de Mía.
“¿Qué sucede aquí Mía? ¿Qué haces
con este plebeyo?” volvió a gritar Don Damián. Mía
contesto entrecortado: “nada papá, solo que…” “¿Cómo
que nada Mía? Grito nuevamente Don Damián. Julián
interrumpió: “Excelentísimo gran Jefe…”. “Tu
cállate, ni siquiera deberías estar al lado de mi
hija, tú eres de la clase baja, no tiene ni siquiera
el derecho de mirar a mi hija, no vales nada a su
lado…” Grito Don Damián siendo interrumpido por Mía
que gritando dijo: “Ya basta papá, déjalo en paz”.
Don Damián al escuchar esto
levanto su mano y la bajo con toda su fuerza
tratando de bofetear a Mía pero el trayecto de su
mano fue interrumpido por las manos de Julián que le
replico: “usted podrá tener el cargo que tenga, ser
superior a mi pero jamás le permitiré que le ponga
la mano encima a Mía”.
“Guardias, detengan a este
insolente de clase baja que se atreve a tocarme”
dijo totalmente iracundo Don Damián. Al terminar de
pronunciar estas palabras los guardias detuvieron a
Julián. Mía llorando le reclamo a su padre: “por
favor déjenlo, papá no le hagas nada” – “Llévenselo
de aquí y que aprenda la lección” ordenó Don Damián.
Los guardias se llevaron al
bosque a Julián, mientras que Don Damián se llevo a
su hija a su casa, llegando a casa le llevo a su
cuarto y la encerró con llave en su cuarto. Mientras
esto ocurría los guardias le propinaban tremenda
paliza a Julián.
Mía en su cuarto con lagrimas en
sus ojos recordaba los escasos segundos que duró el
beso con Julián que en ese momento para ella lo era
todo. Mientras como podía Julián se arrastraba por
el bosque pidiendo ayuda pero no había respuesta.
Como pudo camino a una cueva que estaba cerca y que
solo el conocía.
Paso una semana desde este
suceso. Julián aun en la cueva recuperándose y Mía
encerrada en su cuarto aún sin poder salir de ahí.
Mientras tanto Don Damián se contacto con un amigo
que también era jefe de otra comunidad y que tenía
un hijo, quería cerrar un compromiso para que Mía se
case con el hijo de su amigo.
Pasó otra semana más ya Julián
recuperado de la golpiza regreso a la comunidad en
busca de Mía y al llegar a la comunidad estaban los
rumores de que dentro de dos meses ella se iba a
casar con otro.
Julián totalmente desconcertado
se fue a su humilde casa con lágrimas en los ojos.
Al llegar a su casa cogió una pluma y un tintero y
se puso a escribir lo siguiente:
“Cuando no estas; yo me pongo a
llorar; ya que no te puedo besar; pero tengo un
consuelo que pensar. Que tu me has de extrañar; y
esperar lo hora de regresar; para podernos abrazar;
y así juntos soñar; y en nuestro futuro anhelar.”
Mía en su cuarto recibió la
visita de su padre quien le dijo: “Hija, tu que eres
mi tesoro mas grande, que lo eres todo para mi
después de la muerte de tu madre, le he concedido tu
mano en matrimonio al caballero Justo hijo de don
Octavio Jefe de la comunidad del Norte”.
“¿Qué?” respondió totalmente
sorprendida Mía “¿Qué tiene de malo hija?” Pregunto
Don Damián a su hija. Mía contesto: “Yo no puedo
casarme con otro que no sea Julián pues a él lo amo
y nadie mas”
“¡Te casaras con Justo quieras o
no quieras!” grito Don Damián muy enfadado, al decir
esto salió de la habitación. Mía solo se limito a
llorar no podía hacer más.
Ya era de noche y mientras dormía
Julián tuvo un sueño, Soñó que Mía lo llamaba, que
ella le decía lo mucho que lo necesitaba y que
desearía que la salve de ese compromiso que no
quiere que se realice.
Julián se despertó en plena
madrugada y se dirigió a la casa de Mía y muy
sigiloso buscaba la forma de entrar a ver a Mía.
Espero el cambio de guardias y se entro a la casa
buscando la habitación de Mía.
Hasta que la encontró. Toco la
puerta muy levemente y se escucho una sutil: ¿Quién
es? Es Mía dijo en su pensamiento Julián,
controlando su emoción dijo muy suave para que no lo
escuchen: “soy yo Julián” – “Estas loco, te pueden
descubrir y mi padre te mandaría a matar, vete por
favor” Julián pregunto: “¿es cierto que te vas a
casar con otro?” Mía respondió: “Mi padre me obliga
pero yo no quiero” Julián le responde: “mañana es la
ceremonia de la Luna, yo iré disfrazado y te vienes
conmigo a un lugar que nadie nos podrá encontrar
lejos de aquí y solo seremos tu y yo”
Mía hizo un corto silencio y
respondió: “¿Estas seguro que nadie nos encontrara?”
Julián emocionado respondió: “te lo aseguro” –
“Entonces mañana estaremos juntos para siempre”
Respondió con el corazón en la voz Mía.
Las horas pasaban tan lentas como
el paso de una tortuga, la angustia y el deseo de
estar juntos otra vez estrechaba el pecho de ambos
jóvenes. Hasta que por fin llego la hora de la
ceremonia.
Julián con un manto negro que lo
cubría totalmente esperaba la hora que termine la
ceremonia de la luna, ese era el momento preciso
para acercarse a Mía y llevarla con él al bosque y
refugiarse en la cueva que solo él conoce.
Estaba por terminar la ceremonia
y Julián se empieza ha acercar donde esta Mía y en
un descuido la cogió del brazo y la llevo al bosque
y ya estando en la sombra del bosque empezaron a
correr hacia la cueva, mientras esto pasaba Don
Damián se dio cuenta que Mía había desaparecido y
empezó la preocupación de Don Damián que desesperado
empezó a buscar a su hija.
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