La raqueta y la luna

La historia de Brian Panta comenzó quebrando floreros en casa y ahora continua quebrando su propio record a nivel mundial a pesar de un apoyo casi inexistente.

 

Jhon Fernández Dediós

Radio Cutivalú

 

CASTILLA, Piura -- Esta es la historia de un verdadero campeón. Un adolescente piurano que ha salido adelante venciendo a muchos adversarios. Tiene 14 años de edad, pero habla con la madurez de un joven de 18, aunque por momentos deja notar sus aires de niño que se divierte jugando con sus hermanos menores o escuchando la música de su mp3.

 

Jorge Brian Panta Herreros recibe mi visita tranquilo y con humildad. Lo encuentro entrenando en el Country Club de Piura. No tiene aires de superestrella como podría pasar con algunos desubicados - de esos que abundan por allí - que ganan un torneo y se creen la última Coca Cola que hay en el desierto.

 

Él sabe hacia dónde va. Y lo supo desde muy pequeñito, cuando agarró su primera raqueta de tenis a los 6 años. Muchos floreros y adornos rotos daban cuenta de su ímpetu deportivo, en su humilde hogar del Asentamiento Humano Chiclayito de Castilla, donde todavía vive.

 

Su talento para el tenis fue descubierto por su padre, Jorge Panta Yarlequé quien es aún su entrenador personal. “Desde que lo vi jugar por primera vez me di cuenta que tenía un talento especial y aposté por él y no me equivoqué” cuenta orgulloso su progenitor. Claro que no se equivocó y muestra de eso son las muchas las medallas que ha logrado en los diferentes torneos en los que participó, a nivel nacional e internacional.

 

Brian actualmente es el número uno en Sudamérica (desde hace varios años) y mantiene un récord impecable que muchos tenistas extranjeros ya quisieran tener. Es admirado internacionalmente por su excelente técnica y el coraje con el que se afronta cada partido. La prensa especializada lo cataloga como “el sucesor de Luis Horna”, “el nuevo Jaime Yzaga”, entre otros calificativos promisorios.

 

¿Te crees el sucesor de Horna o de Yzaga? Le pregunto. Puede ser, me contesta. Lo importante es que lo demuestre y lo voy a hacer, dice el campeón. Lejos de pisar huevos, Brian tiene los pies bien puestos en la tierra, pero también sueña “con llegar hasta la luna, si es posible”. Una de sus metas es ubicarse entre los diez mejores tenistas del mundo. Admira al suizo Roger Federer “por su estilo elegante y porque es un caballero”. Eso para él es muy importante porque cree que el tenista debe ser un buen jugador, pero también una buena persona.

 

INDIFERENCIA

Para Brian nada ha sido fácil. No solo debe vencer a sus rivales de turno, sino también a un rival mucho más grande: la indiferencia. Indiferencia de las autoridades que no le brindan el apoyo necesario. Indiferencia de algunas personas que lo discriminan porque es un muchacho de origen humilde, porque no es rubio, porque no tiene ojos verdes, porque es provinciano o simplemente porque se apellida Panta y no tiene un apellido pomposo como otros.

 

Ese rival ha sido quizás el más difícil de vencer a lo largo de su carrera, porque no golpea con una raqueta, sino que golpea fuerte en lo más profundo del alma. Experiencias tristes de este tipo son muchas, pero él y su padre prefieren olvidarlas. Para qué recordar eso, dicen. Pero creo que es justo mencionar - aunque con vergüenza ajena - que en su propia tierra le negaron la cancha para sus entrenamientos diarios. Que en su propia tierra ni el gobierno regional, ni la Municipalidad le apoyan, a pesar que representa a Piura en el mundo.

 

Los esfuerzos de sus padres han sido extremos. “Estoy endeudado. He hipotecado hasta mi casa y muchas veces hasta hemos dejado de comer para financiar su carrera deportiva”, comenta su padre y se le hace un nudo en la garganta. Pero tiene fe que el futuro será diferente y que esas angustias se volverán sonrisas. Este deporte económicamente es caro y por eso necesitamos el apoyo de todos para que el sueño de Brian no se trunque como ha ocurrido con otros, menciona.

 

Como en la política, lamentablemente, el deporte también padece de esa terrible enfermedad llamada burocracia. La ayuda que a él le llega de la Federación de Tenis es muy poca. Solamente algunos dirigentes o algunas empresas le tienden la mano. Otros países le han ofrecido que juegue por su selección (hablamos de Argentina y de Canadá), pero él se ha negado y aún prefiere estar en el Perú. “Pero si la situación se complica no descartamos esas ofertas por el bien de la carrera de Brian”, comenta su papá.

 

FUTURO

La familia Panta Herreros lleva el tenis en las venas. El papá Jorge Panta Yarlequé fue tenista en su juventud y actualmente es entrenador en el Country Club de Piura. Brian tiene dos hermanos menores Patricia y Gianfranco quienes le pegan muy bien a la raqueta. Patricia es la número uno en la categoría sub - 12 a nivel nacional y Gianfranco es considerado ya un referente del tenis peruano, a pesar de su corta edad.

 

Conversé con Brian un día antes que viaje a la gira europea. Comparado con el fútbol esta gira “es como una liga de campeones, donde compiten los mejores”, me comenta su papá. La gira empezará en Francia, continuará en Alemania, Holanda y culminará en Bélgica.

 

Posteriormente participará del mundial de tenis en su categoría (en República Checa), algo que en el fútbol no logramos desde hace muchos años y que Brian ha conseguido por segunda vez, en base a mucho esfuerzo. Creo que es un deber de las instituciones de Piura brindar apoyo a este joven que deja muy en alto el nombre de nuestra tierra. Es necesario que sienta que no está solo y darle el respaldo para que alcance su sueño. Se lo merece.

 

Este artículo fue originalmente publicado en la Prensa Regional. Después de ello, Brian empezó a recibir reconocimientos sin embargo aún necesita apoyo para que su carrera como tenista no se frustre. Si usted desea apoyarlo, escriba a jorgepanta_16_4@hotmail.com. Al cierre de esta edición, Brian está triunfando en Chile. El autor de esta nota recibe comunicaciones en jhonferde@gmail.com.

Producido por Jhon Fernández para Radio Cutivalú.