Sólo
para valientes
FACTORTIERRA integra una expedición a la poco
accesible Laguna Negra, naciente del Río Quiroz, y
descubre más misterios de los que la gente se atreve
a contar.
Nelson
Peñaherrera Castillo
Coordinador FACTORTIERRA Sullana
 |
| La Laguna Negra, también conocida como
Laguna Madre, es la fuente remota del Río
Chira en el lado peruano. Se ubica a
unos 3200 metros de altura, y su acceso es
difícil. Sus pocos visitantes la usan para
ceremonias de curanderismo. Está foto fue
obtenida al amanecer del Viernes Santo por
nuestro equipo. |
SALALÁ,
Huancabamba-- La peor forma de llegar a la
Laguna Negra es caminando. Lo mejor es alquilar un
caballo o un par de ellos para poder remontar hasta
los 3200 metros de altura y disfrutar del recorrido.
El
problema es que nosotros no tomamos en cuenta este
detalle y decidimos confiar en la fuerza de nuestras
piernas, al igual que los antiguos habitantes de
esta zona que subían frecuentemente para pedir
alguna gracia a las diversas lagunas que forman el
complejo de las Huarinjas.
Salalá es
un pueblo ubicado a dos horas de camino afirmado
desde la ciudad de Huancabamba. Es el último lugar
para comprar provisiones y pensar seriamente si se
sigue mas adelante.
La salida
principal de Salalá hacia el norte va a la Laguna
Chimbe, una de las fuentes más occidentales del Río
Amazonas; para ir a la Laguna Negra, hay que cruzar
por la mita del pueblo hacia el noroeste. El camino
a la primera tiene imperceptibles subidas y bajadas
con un paisaje apasionante; pero la segunda… es una
inacabable cuesta arriba.
Pero aquí
estamos tras haber recorrido ocho horas en ómnibus
desde Piura hasta Huancabamba, a donde llegamos a
las cuatro de la mañana, y casi de inmediato nos
hemos embarcado en una caminata rural para amanecer
y desayunar en Salalá.
El menú
no es muy variado ni tampoco atractivo a pesar de
los altos precios que cobra la gente que ya está
habituada a recibir, a su manera, a turistas de
todas partes del mundo.
 |
| Mientras subíamos, está es la vegetación
que nos acompañaba durante la pendiente. Las
especies nativas, como los arbustos, se
mezclan con otras foráneas que se adaptaron
muy bien, como el eucalipto. Cuando se tomó
está foto apenas tenias dos horas de
caminata y no alcanzábamos los tres mil
metros de altura. |
El
acenso
Tras
demorar media hora en desayunar y consultar con
nuestro guía local sobre el plan a seguir, iniciamos
el camino hacia la laguna Negra con inmejorable buen
tiempo, y una jornada máxima de cuatro horas de
caminata.
Comenzamos a dejar a Salalá, que esta a 2900 metros
de altura, y a subir la pendiente, siento el
evidente efecto de descompensación provocado por la
presión atmosférica. La persona no aclimatada suele
fatigarse muy rápido, y en algunos casos, reporta
problemas de presión.
El equipo
de viaje está compuesto por siete personas, entre
ellas Enzo Jibaja Cruz, un ingeniero Agro Industrial
residente en la ciudad de Piura, que dedica sus
ratos libres a investigar civilizaciones perdidas.
“Estamos
yendo a visitar a la laguna Madre”, repite durante
todo el camino; después de todo, él fue quien motivo
todo este despliegue luego de recibir noticias de
unas extrañas inscripciones muy cerca del espejo de
agua.
Mi
batalla contra la pendiente estaba relativamente
ganada hasta que justo a la mitad la planta de mi
bota de escalar se rompió del resto del cuero y
quedó inservible para avanzar. “Siempre hay un pago
por estas subidas”, le dije a Carmen, una de las dos
mujeres que nos acompañaban en esta expedición. Enzo,
Juan, su compañero, nuestro guía, y mi compañero
Carlos se habían separado de nuestro grupo y nos
aventajaban por unos 100 ó 200 metros cuesta arriba.
La única solución que tuve para avanzar fue pedir
prestado un par de hojotas de caucho de neumático y
llegar como sea.
Mientras
subimos, los eucaliptos de la pendiente se mezclan
con los romerillos, vegetación oriunda de este
ecosistema conocido como el bosque de neblina, una
especie de cubierta vegetal que absorbe la humedad
del aire, la transporta y la fija en el suelo dando
nacimiento a pequeños arroyos que luego se
convierten en grandes ríos.
El bosque
de neblina de la Cordillera de los Andes es un
ecosistema único en el mundo, y solo se halla entre
el sur del Ecuador y el norte del Perú, allí donde
la majestuosa cadena de montañas se hunde en la
corteza terrestre y tras registrar alturas de mas de
5000 metros, aquí apenas si llegamos a los 3500: se
trata de la
Depresión Huancabamba.
 |
| Detalle del suelo que conforman el
llamado Páramo Piurano en plena acción: lo
blanco de la foto es humedad que la hierba
atrapa y la introduce inmediatamente al
suelo, conteniéndola, y dando origen a
acequias subterráneas, que luego aflorarán
como torrentes o como lagunas. |
El
Páramo
La
pendiente se hizo más empinada y pesada. No había
hora de salir del bosque; por otro lado, ya habían
transcurrido cuatro horas de camino y ni señas de alguna
laguna, excepto la misma acequia de aguas heladas
con la que nos cruzábamos una y otra vez.
A las
once y media de la mañana, a punto de lamentar todo
el esfuerzo, llegamos a un gran portal de piedras,
el que traspusimos, y por arte de magia apareció.
Tras un
suspiro de alivio, habíamos llegado al páramo, que
según los científicos, en el caso de Piura, no
debería llamarse así ya que a diferencia de los de
Ecuador y Colombia aquí faltan un par de especies de
flora y fauna que lo configuren como tal.
De hecho,
el páramo piurano es un gran pajonal de hierba dorada
de menos de medio metro de altura incrustada sobre
el lodo negro compuesto por óxidos de azufre, como
resultado de un intenso vulcanismo durante la era
terciaria. Las lagunas se formaron después de la
última glaciación hace unos 30 mil años. Al menos
eso dice la geología.
Pero la
gente de Piura le ha llamado páramo toda su vida, y
también le llama páramo a las violentas ráfagas de
viento frío y húmedo en extremo, producto de las
corrientes de baja presión que se forma cuando los
vientos del Amazonas y del Pacífico chocan justo en
esta zona.
Caminar
sobre el fango sin el calzado adecuado, mejor dicho,
con hojotas y calcetines no es lo mas recomendable,
especialmente porque el suelo es tan fofo que la
pierna de cualquiera se puede hundir hasta la
pantorrilla. ¿Les mencioné que el suelo está
constantemente húmedo?
En
realidad los páramos piuranos funcionan como
esponjas que capturan la humedad del aire y la
conservan en el mismo suelo haciéndola circular en
forma subterránea. Allí donde la tierra se hunde y
la humedad se acumula, se forma una laguna. En este
lugar de Piura hay por lo menos medio centenar que
se ubican entre las provincias de Ayabaca y
Huancabamba, y con mayor continuidad en la llamada
Cordillera Real o de Huamaní, que a mi juicio, es el
punto donde los Andes pierden toda su lógica.
 |
| Está es la Laguna del Pato, a unos 3250
metros de altura. Marca la divisoria
continental de las cuencas del Chira y del
Amazonas, aunque estas lagunas en realidad
aporta sus aguas a la primera. Nuestro
investigador a buscado explicar en esta foto
el relieve típico del Páramo Piurano: allí
donde el terreno se hunde más, la humedad se
acumula y se origina una laguna |
Advertencias en piedra
Nadie
vive en el páramo; mejor dicho, excepto varios
colibríes, algunos roedores y los insectos de
siempre, no hay comunidades humanas en esta zona.
A medio
día, el alma se nos refresca al ver una laguna
pequeña de tamaño regular. Falsa alarma: todavía no
llegamos a nuestro destino, pero se trata de la
Laguna del Pato, que se puede considerar la fuente
más meridional del Río Quiroz. En lo que a mi
concierne, está laguna significa el limite entre la
vertiente del Atlántico y la del Pacífico.
Juan,
quien tiene cierta habilidad para percibir cosas
ocultas, nos advierte que estemos mirando a los
cuatro costados en busca de cosas fuera de su lugar.
Por supuesto que yo estoy más interesado en avanzar
y no perder el rumbo noroeste, aunque comienzo a
sospechar que ya estamos perdidos.
Media
hora después de la Laguna del Pato, mi agua se
acabo. Tenía sed y estaba agotado.
Como los
grupos estaban reintegrados, pedí al guía principal
que me dieran un sorbo de un viejo remedio ideal
para combatir la descompensación por la altura. Se
trata del cañazo o aguardiente de caña de azúcar;
debido al constante esfuerzo, la presión sanguínea
baja, por lo que el cañazo revierte el efecto, da
una sensación de calor y evita que aparezcan otros
síntomas típicos como dolor de cabeza, mareos y
dolor en el tórax.
Justo en
ese momento veo que Juan y Carlos se separan del
grupo y se van a una ladera cercana que el guía
identifica como el Cerro Negro. Allí ambos
encuentran una piedra con una extraña inscripción
tallada en su superficie: no hay ninguna palabra,
solo un círculo perfecto intersectado por un ángulo
agudo, a manera de trapecio.
No hay
investigaciones sobre esta inscripción en particular
ni otras dos más que nos encontramos unos metros mas
adelante con similares patrones. La única referencia
de civilización en 20 Km. a la redonda es el
desaparecido pueblo de Caxas, que está al sur de
nuestra ubicación y del que hoy quedan solo algunas
piedras.
El
investigador italiano
Mario Polía asegura que el
pueblo fue construido por los incas; sin embargo,
varios investigadores locales no creen en esta
versión ya que los incas gustaban edificar sobre
suelo firme, y este no lo es.
Enzo
Jibaja tiene otra teoría que desafía todo
conocimiento histórico como lo conocemos. Basado en
ciertos datos que pudo recoger con Juan, dicen que
esto podría atribuirse al pueblo Sacsha que vivió en
esta zona hace 11 mil años, y que se dedicó a
supervisar el
normal abastecimiento de las Huarinjas
y el discurrir de sus aguas hacia las zonas bajas.
En lo que
respecta a las piedras, no hay explicación sobre el
significado de sus trazos; sin embargo, Carlos
aplicó las formulas de superficie y perímetro de la
circunferencia y encontró dos números. Uno de ellos
es el 42. Es probable que si se aplican formulas
matemáticas a todos los patrones, estos petroglifos
tendrían más sentido.
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