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De peregrinos a Ayabaca
Cuatro días de camino en medio del bosque seco y el bosque de neblina para ser parte de una de las manifestaciones de fe más importantes del norte peruano.

Aldo Palacios

Corresponsal

GRACIAS SEÑOR CAUTIVO POR  ESTA EXPERIENCIA.
GRACIAS POR LA VIDA Y POR MOSTRARME LA BELLEZA DE TUS CAMINOS , LA BELLEZA DE TU PUEBLO Y DE TU SIERRA, SÉ QUE TU CUIDARAS DE ESTAS MARAVILLAS.
BENDÍCENOS SIEMPRE.

 

Escapularios con la imagen del Señor Cautivo a la venta en la entrada de su templo en Ayabaca: durante todo octubre, el desorden y otras costumbres nada santas se apoderan de la ciudad.

 

Tambogrande (03/11/2006 11:28:04 -0500 ) -- Con la ilusión de  encontrar alternativas en nuestras  vidas, solución a nuestros problemas y movidos por la gran fe en Cristo Jesús, nos hemos sumado a la  gran peregrinación hacia Ayabaca.

 

Síntesis del recorrido de los peregrinos en Piura. Vea la ruta detallada. 

Somos 18 jovenes de Tambogrande que decidimos tener en Cristo Cautivo, la esperanza en esta vida, llena de injusticias.


Salimos de Tambogrande el 7 de octubre a las nueve de la mañana. Nuestra meta era  llegar a Ayabaca el 10.

 

Familiares de mis compañeros nos acompañaron hasta el cruce  en la salida de Tambogrande, a unos dos kilómetros del centro de la ciudad, y aquí nos organizamos en dos  grupos: punta y retaguardia.


La "punta" camina adelante  con dos personas, le sigue el resto, llega a puntos acordados  y espera  a que llegue la retaguardia.

La "retaguardia" camina  detrás de todos, con dos personas  como responsables. Si se sentía mal en el camino, retaguardia esperaba hasta llegar al punto donde  los de la punta esperaban.

 

 

Dejando Cruceta, comienza el camino de pendiente leve en medio del bosque seco.

 
La ruta

Ilusionados comenzamos a caminar rumbo a Cruceta. Cerca de la medianoche,  llegamos a  este caserío, aún en Tambogrande.

 

Aqui descansamos un rato. En este descanso descubrimos que uno de nuestros  compañeros comenzaba  a sentirse mal; pero animándole, hemos segundo  con  el viaje rumbo a San Francisco, donde habíamos programado dormir.

 

Cuando intentábamos cerrar los ojos, una bandada de mosquitos, que salen de los arrozales alrededor, comenzaron a molestarnos, y nos nos dejaron descansar, pues se incrementaban a cada momento.

 

A las seis de la mañana, aún cansados, salimos a Puerta Pulache, un caserío de Las Lomas, adonde llegamos luego de cuatro horas de camino.

 

Hubo muchos muchos puestos de venta de comida. No quedaba otra que desayunar aquí, como que descansábamos una hora.

 

Muchas hermandades  entraban y salían del caserío cantando. Era emocionante ver estas escenas.


A las 11:15 de la mañana enrumbamos a otro caserío, Chipillico, que queda cruzando el el reservorio de San Lorenzo. Un compañero se sintió mal en el trayecto retrasando al grupo  de atrás.

 

Por fin pudimos llegar luego de dos horas de camino, y con retrasos entre punta y retaguardia. Entonces decidimos seguir, hasta reunirnos, a eso de las cinco de la tarde, en Potrerillos, donde nos bañamos.

 

Entonces, reconfortados, fuimos rumbo a nuestro siguiente destino: el empinado cerro Sauce, a cuyas faldas llegamos al anochecer.

 

Andenes donde se cultiva arroz, justo a la salida de Paimas.

 

El cerro Sauce

En el cerro Sauce descansamos hasta las 10 de la noche, junto a otros peregrinos. Nos  frotamos, tomamos antibióticos. La idea era estar lo mejor posible para poder subir el cerro sin dificultad.

 

La gente dice que a este cerro se le se le guarda mucho respeto.

 

Nosotros pudimos coronarlo como a la medianoche, todos juntos y apenas descansamos un cuarto de hora, debido al frío.

 

Nuestras piernas temblaban cuando comenzamos a bajar el cerro, por lo que había que sostenerse bien, pues podríamos resbalar y caer.

 

Aunque las emergencias eran otras, ésta es la vista que recibió a Aldo al amanecer del último día de peregrinación en San Francisco, cerca de Montero.

 

Valle del Quiroz

Dos horas después llegamos al Higuerón, aunque de nuevo retaguardia se retrasó una hora. A las siete nos despertaron las hermandades que entraron cantando al pueblo. Ellos siempre entran y salen cantando de un pueblo.

 

Una hora y media después, salimos hacia Paimas, con un breve descanso en Culqui, donde comíamos un cebiche.

 

Llegamos a Paimas a las tres de la tarde. El paisaje de los maizales en los cerros era impresionante.

 

En Paimas almorzamos y descansamos hasta las seis y media. Nos preparábamos para el tramo más largo de toda la peregrinación.

 

En el templo de Paimas, me percaté que muchas hermandades daban muestras impresionantes de fe: entraban de rodillas, otros rampando, cantando.

 

Hay que tener valor para hacer esto. Me di cuenta, entonces, que la fe de esta gente es inmensa, como un milagro.

 

El ascenso final a Ayabaca se hace en medio del bosque de neblina, en el sector Los Molinos, arriba de Montero.

 

Hacia Montero

Mire  el reloj; eran ya  6:30 de la tarde. Fui en busca de mis compañeros, quienes estaban casi listos.

 

Sin demoras, enrumbamos hacia Montero, el tramo más largo de todo el peregrinaje, o dicho en otras palabras, unas seis a siete horas.

 

En el trayecto tuvimos muchas dificultades. Era de noche y en la oscuridad divise a uno de nuestros compañeros, con dificultades para avanzar debido a una inflamación en los dedos de sus pies, y ampollas. Tuvimos que caminar a su ritmo, esto es, muy lento.


La punta llego a Montero a la 1 y 30 de la madrugada, mientras nosotros en la retaguardia con nuestro compañero delicado íbamos a mitad de camino a las 3 de la mañana. 

 

En un caserío llamado San Francisco, una hora de camino antes de Montero, decidimos quedarnos para que calme la inflamación y poder seguir mejor  al amanecer.

 

Enviamos un mensaje (con otros peregrinos) a nuestros  compañeros en Montero para que avancen sin nosotros.

 

Despertamos a las siete, cuando pasó un peregrino y le pedí ayudar a mi compañero. Él le frotó. “Ojalá funcione”, dijo.

 

Seguimos caminando hasta llegar a Montero a las 8 y 30. Desayunamos. Allí me enteré que nuestros compañeros habían salido  40 minutos antes.

 

Compré desinflamantes y analgésicos. El dolor comenzó a desaparecer.

 

Esta es la vista que todo peregrino ansía, y es el preludio del kilómetro final: la Cruz de Palo Blanco, ya en la ciudad de Ayabaca.

 

El tramo final

Con la intención de alcanzar a nuestros amigos, tomamos un atajo muy agotador por Las Aradas. Logramos alcanzar a la punta. Cuando todos estuvimos reunidos, a las tres de la tarde, partimos hacia Los Molinos. De allí a Ayabaca, sólo quedaban tres horas.

 

Llegamos antes de anochecer, y contemplamos el hermosísimo paisaje, los sombríos en los cerros, el ánimo que nos daba la gente.

Tomamos un café bien caliente y es que el frío aquí es insoportable. Emocionados, las antenas de teléfono de Ayabaca: “¡Estamos cerca muchachos!”.

 

No perdimos más tiempo y decidimos seguir hasta  llegar. La oscuridad nos ganó en el camino. Era el último tramo: un cerro resbaladizo llamado  "Sal si puedes".

 

Antes de subir, hay otro pequeño cerro conocido también como "La Nariz del Diablo" por su forma. Aquí  los peregrinos dejan prendas usadas o cualquier cosa de ofrenda porque según el mito,  el que no lo hace no podrá subir  el cerro.

 

Nos animábamos entre todos: “Ya falta poco… un poco mas”.

 

Llegamos a la Cruz del Peregrino [Cruz de Palo Blanco], en la entrada  de Ayabaca.  Hicimos una oración y nos abrazamos satisfechos. Muchos peregrinos llegaron junto con nosotros. Aún queda un kilómetro para  llegar al templo.

 

Grupo que peregrinó a Ayabaca, en la Plaza de Armas (al fondo se aprecia el templo donde se puede ver al Señor Cautivo). El autor de la nota es el primero de la izquierda en la fila de parados (con polera blanca).

 

La imagen del Señor Cautivo de Ayabaca, dentro de su templo y lista para su recorrido procesional.

Ayabaca, finalmente

Filas  de peregrinos llenaban las calles. Ellos esperaban que avancen las filas para poder ver a la imagen. Nosotros entramos  por la fila de viajeros particulares. No demoramos  mucho, entramos y puede ver  la imagen de Cristo Cautivo, con una mirada penetrante, de Padre protector que espera aquí a sus  hijos.

 

Apenas si tuve 30 segundos para tocarlo. ¡Dios ama tanto a su pueblo! 

En las calles, muchos peregrinos  entraban de rodillas, otros rampando, otros cantando, llorando: era conmovedor.

 

Mis compañeros y yo estábamos agotadísimos. Fuimos a un  colegio que un amigo que  nos ofreció para descansar,  para al día siguiente, regresar con la alegría de haber cumplido con el Señor Cautivo.

 

Alojamiento por Yahoo! GeoCities.

Redirección por CJB.net.

© 2005-2006 Nelson Peñaherrera Castillo.

©2006 Asociación FACTORTIERRA

Derechos Reservados.

Participaron de esta peregrinación:

Anny Seminario Ortiz  (gobierno regional)
Carlos Amaya Bereche (estudiante de computación y sistemas)
David Pulache Bereche (UNP)
Fernando Vega Robledo (UNP)
Henry Vílchez Yarlequé (ISPPT)
Wilson Saavedra Farfan (ISPPT)
César Codarlupo Seminario (ULADECH)
Ezequiel Saavedra Domínguez (ISPPT)
Marco Girón seminario (ULADECH)
Hernán Seminario Ortiz (UCV)
Gian Seminario Domínguez

Martín Saavedra Domínguez (Senati)
David Encalada Frías (UNP)
Martín Acha  (ISPPT)
Alfonso Alzamora Viñas (UNP)
Francisco Sánchez Céspedes (computacion y sistemas)
Aldo Palacios N.(factortierra Tambogrande).

 

Ir de peregrino

Aunque muchos dicen ser movidos por la fe, es cierto que la jornada de caminata hasta Ayabaca es totalmente extenuante. En el siguiente mapa te mostramos la ruta de Aldo y el grupo de peregrinos. Cabe indicar que esta ruta tiene unos 220 kilómetros. Se sabe de algunos peregrinos que llegan desde lejos adorar al Cautivo.

 

Peregrinos por la Paz

Hace cinco años, nuestro ahora editor principal escribió una pequeña presentación especial sobre el peregrinaje a Ayabaca. Léelo aquí.

 

Repite la experiencia de Aldo

O por fe, o por aventura. Recorre los mismos lugares que Aldo y admira los hermosos paisajes del bosque seco y el bosque de neblina en sus diferentes variedades, además del inigualable espectáculo del Reservorio de San Lorenzo, en la segunda jornada de camino. Escribe a npcpop@yahoo.com para iniciar la aventura.

 

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