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De visita por Piura
Después de varias semanas de no poder hacerlo, por fin pude realizar el viaje que había planificado hace mucho tiempo y, la verdad, valió la pena la espera.

David Villanueva Garro

Redactor

El autor de la historia en la Plaza de Armas de Catacaos, Piura. Nunca esperó pasar una vacaciones tan peculiares.

 

Lima (13/09/2006 10:39:34 -0500) -- El domingo 6 de agosto decidí coger mi mochila y partir hacia el norte del Perú, específicamente Piura y Sullana para pasar unos días de descanso, distracción y de paso recargar energía para lo que me esperara a mi regreso.

 

El bus comienza a caminar raudo poco después de las siete de la noche. El viaje fue un poco cansado no por la distancia ni por la ruta, sino porque a mi lado hubo una señora muy linda que a cinco minutos de comenzada una película se le ocurrió, sin que yo se lo pidiera, contármela toda.

 

Para colmo, tenía delante de mi un reloj que marcaba los minutos como si fueran horas, pues estos parecían nunca avanzar y yo, aun tenia a la “linda” señora sentada aun a mi lado y así fue hasta el final.

 

Al día siguiente, a las ocho de la mañana, el bus llegó a la ciudad de Piura. Una vez recogida mi maletita, esperé a que me recogieran, y de ahí partir a descansar un ratito-

 

MI amiga Tania llego con su esposo Javier y me llevaron al hospedaje de su mama. Todos fueron muy atentos conmigo. Pude descansar un buen rato, y luego fui un par de horas al gimnasio. Almorcé con Tania y su esposo.

 

Catacaos

Después conocí la ciudad de Catacaos, lugar donde venden cerámicas, según dicen, traídas desde la ciudad de Chulucanas, que es un pueblo un poco más lejano.

 

La Plaza de Armas de Catacaos. La Iglesia local y el monumento al cura Juan de Mori, que luchó por los derechos de los pobladores tallanes durante la Conquista Española. Vea la ruta de David.

Catacaos esta como a 30 minutos en camioneta rural. La ruta es de asfalto y se puede apreciar en el camino algunas palmeras y arrozales como paisajes hasta llegar al pequeño-pero-agradable lugar.

 

La plaza de armas y su iglesia son lo mas llamativo. Después de estar unos minutos y comprar algunos recuerdos, volví a Piura donde me estaba esperando Tania. Menos mal, porque ya me había medio perdido. Me llevo al hospedaje de su mama donde podría descansar.

 

A Sullana

A las nueve, me recogió mi otra amiga Isabel con su hijita Ana Lucia y después nos dio el encuentro su esposo Darío, con quien nos fuimos a comer algunos platos riquísimos, eran tan ricos que repetí tres veces.

 

Ya por la noche, como a las once, partimos en un bus hacia Sullana donde nos encontraríamos con mi buena amiga Giulliana.

 

Gracias a la señora Margarita, quien me alquiló una habitación, pude alojarme al frente de la casa de Isabel, así no tendría problemas de ubicación y si los tuviera recurriría a ella pues estaba muy cerca.

 

La Casona de Sojo, en Sullana, aún necesita restauración y un adecuado plan para hacerla atractiva a los turistas. Además es una excelente locación para hacer fotos. Vea la ruta de David.

 

La Casona de Sojo

Me desperté como a las siete de la mañana del martes. Fui a tomar desayuno en casa de Isabel. Giulliana me abrió la puerta y apenas pudimos conversar porque ella siempre anda con la hora justa. Tomamos desayuno, conversamos un rato, luego ellas se fueron a trabajar.

 

A las 11 de la mañana y llego mi amigo Nelson, quien me llevó a conocer lugares como la Casa de Sojo, la cual está en restauración. Para llegar tuvimos que caminar un poco sobre tierra. Hacía algo de calor y ya teníamos sed.

 

Detalle de la fachada de la Casona de Sojo (arriba). Miguel Checa, el hacendado que la mandó a edificar, a inicios del siglo pasado, quiso que guardara armonía con el hermoso paisaje del Valle del Chira, tal como se aprecia desde el balcón posterior del edificio, al que tuvimos acceso (abajo). Vea la ruta de David.

A los cinco minutos, de pronto saltó a la vista la silueta de una vieja casona muy hermosa, la cual no hacia contraste con el paisaje. Tiene una fachada semicircular con columnas rígidas al estilo romano y de amplias puertas.

 

Cuando nos abrieron las puertas, fue una sorpresa para mi ver una escalera de dos caídas; el detalle es que las escaleras son de puro mármol, que sigue intacto.

 

La pregunta que me hice inmediatamente fue por qué construyeron esta casona en este lugar. La respuesta la encontré minutos más tarde cuando subimos al segundo piso y abrimos las puertas.

 

El mal recuerdo de Pizarro

¡El paisaje que se divisaba era bello! La magnificencia del hermoso valle del Chira y la vista del pueblo de Tangarará, primer pueblo fundado por los españoles en el Perú (Francisco Pizarro, específicamente, en 1532), fue esplendorosa e inigualable.

 

Quedé perplejo ante tal vista, tanto así que le dije a mi amigo Nelson: “tenemos que ir a ese lugar”. Y lo hicimos.

 

El río Chira separa a Sojo, de Tangarará, y forma una inmensa playa donde se puede acampar y pescar. Mediante un puente se puede cruzar el río, sin problemas, durante la época de estío. Vea la ruta de David.

 

Caminamos por espacio unos 20 minutos por un camino de tierra, donde a cada paso se nos cruzaban algunos pobladores montados en su burro.

 

Creo que son la insignia de este lugar, pues vi más burros que personas.

 

Tangarará, Sullana: la cruz que recuerda el sitio de fundación de Pizarro, en 1532, y al fondo, un obelisco construido, a los 450 años de aquella fecha. Vea la ruta de David.

Después de la larga caminata llegamos por fin a la Plaza de Armas de Tangarará, un lugar que parece olvidado por todos y recordado solo por los que ahí habitan. Este es uno de esos lugares donde la pobreza se ve de lado a lado.

 

Ahí se levanta un obelisco pequeño que conmemora la fundación y, al frente de él, la parroquia del pueblo.

 

Terminada la visita tuvimos que usar el método criollo de Lima para transportarnos gratis: levantando el pulgar, el dedo o la jaladita como le llamamos aquí.

 

Rescatados

El regreso a Sullana fue en la tolva de una camioneta. No fue cómodo, pero en compensación, el paisaje del valle entre Samán y Marcavelica, me dejó satisfecho. Vea la ruta de David.

Una camioneta de la Municipalidad de Marcavelica nos jaló hasta la Plaza de Armas de Sullana. Allí nos dimos cuenta que el alcalde de ese distrito estaba abordo. Se agradece el gesto, si no hubiéramos caminado harto.

 

Fuimos a almorzar a La Cocina de Don Carlos, una cebichería administrada por el señor Johnny, quien terminó haciéndose mi amigo. Ahí estábamos Isabel, Giulliana, Nelson y yo. Lindo lugar, acogedor y el trato excelente.

 

El almuerzo fue una ronda criolla, que, aunque no lo crean, no pudimos acabarla. Era un abuso tanta comida, pero hicimos el intento y como no terminamos, lo guardamos para el desayuno del día siguiente.

 

Después del almuerzo, nuevamente todos a trabajar.  Ese día no salí a ningún lado creo, pues todos estuvieron muy ocupados y yo muy cansado por el viaje, así que me quede descansando. Ya en la noche comimos una pizza con su respectivo vinito para bajarla.

 

David Villanueva es ingeniero de sistemas radicado en la ciudad de Lima, y se ha incorporado como parte del equipo de bioespacio.

 

Alojamiento por Yahoo! GeoCities.

Redirección por CJB.net.

© 2005-2006 Nelson Peñaherrera Castillo.

Derechos Reservados.

La Cocina de Don Carlos

Es el restaurante donde siempre llevamos a la gente que nos visita en Sullana, cuya especialidad es pescado y mariscos. Johnny, el administrador, de quien David se hizo amigo, es una persona muy servicial, así como Jackson, el mesero que siempre nos atiende. El restaurante se encuentra en la cuarta cuadra de la calle Grau, en el Barrio Norte de Sullana, y fue el único que pasó una inspección sanitaria, el mes pasado. También ofrece servicios de delivery. El sitio, por su parte, es seguro y cuenta con un servicio de movilidad recomendado por el establecimiento.

 

Muchos burros, hermosos paisajes

El día que David terminó este tour, se quedó impresionado por la cantidad de burros frente al paisaje tropical –palmeras y río—del valle del Chira. Es más, en la casona de Sojo, conoció a “Macana”, la mascota de los guardianes de la construcción. Cuando se sentó a la computadora, abrió su mensajero instatáneo e inmediatamente cambió su nick: Muchos burros, hermosos paisajes.

 

Repita la experiencia de David

Conozca Piura, Catacaos y Sullana. La Casona de Sojo no está abierta al público, pero tras una pequeña negociación con los guardianes es posible ingresar. Tangarará, al otro lado del río, no tiene muy buena conexión por tierra, por lo que se recomienda movilidad propia. Hay planes para muchos días, así como para unas cuantas horas. Póngase en contacto con la naturaleza, e incluso viaje con el mismo David. Escriba a npcpop@yahoo.com para más información.

 

Vea el álbum de fotos de David

David quiso guardar recuerdos de su visita por Piura y seleccionó sus mejores fotos para compartirlas en este album. Puedes verlo en este álbum de Yahoo! Fotos.

 

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