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Lima – Durante mucho tiempo, cuando
el mundo quería encontrar respuestas miraba al cielo, y lo único que hallaba
eran prodigios que los aterraban en vez de esperanzarles.
De ese modo, durante mucho tiempo
cometas, estrellas fugaces, halos, auroras y eclipses han tenido una connotación
muy nefasta: reyes a punto de morir, grandes derrotas, hambrunas y sequías.
La ciencia aportó el componente más
racional al tema: todo era simples comportamientos físicos sencillos (bueno, a
su nivel) de explicar.
Aunque muchos interpretaron el
eclipse del 8 de abril último –doce horas antes Juan Pablo II había sido
sepultado en Ciudad del Vaticano—como una señal de lo que podría venir en la
Iglesia Católica, uno de los grupos de poder más grandes del planeta, otros no
resistieron la necesidad de parar todo, correr a las ventanas y observar el
fenómeno.
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| Nuestro diseñador quiso ilustrar acá que pasó
el 8 de abril pasado. La Luna pasó entre la Tierra y el Sol;
pero su cono de sombra era tan lejano, que observadores en
Miami o Panamá, vieron que la Luna no cubría al Sol
totalmente, dejándole ver como un anillo. Observadores
alrededor del cono de sombra, como en Lima, lo vieron en su
versión
parcial. |
Un eclipse se produce cuando un astro
se interpone ante otro, impidiendo su visibilidad, dependiendo de la ubicación
de quien observa el fenómeno.
En este caso, el eclipse de sol se
produce cuando la luna pasa delante de nuestra estrella madre, y al proyectar su
sombra sobre la tierra, da la impresión de ocultarle total o parcialmente.
Existe también la posibilidad de que
la órbita de la luna esté tan lejos, que su cono de sombra no se afirme
totalmente sobre la tierra. Entonces, quien observa verá que el disco lunar no
cubre totalmente al sol, sino que deja ver como un anillo; por eso, ese tipo de
eclipse se llama anular.
Hay por lo menos un eclipse solar por
año y otros tres lunares (en este caso, la tierra se interpone entre la luna y
el sol, y, lógicamente, sólo se observa de noche), varios de ellos tan breves o
de poca importancia que sólo se anuncian entre la comunidad científica.
Pero cuando ya se trata de un
corredor de sombra más grande –este eclipse comenzó en Anchorage, Alaska, y
terminó sobre la selva del Brasil—, la cosa se anuncia y se busca que todos
contemplen esta maravilla de la naturaleza.
En Lima, el eclipse pasó
desapercibido como en casi todo el país. Por eso, si no lo has visto por que no
has tenido el valor de parar y ver, o simplemente no has tenido el valor, aquí
te lo tenemos registrado.
Sólo para todo lo que estás haciendo
y contempla. A veces los mejores espectáculos sólo se dan en la naturaleza.
Con informes de Nelson Peñaherrera en Lima.
©2005 NPC
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