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2005-03-20 11:12:23 -0500
Ante los esfuerzos por acentuar la discriminación por tener la piel más negra o menos blanca, la respuesta ciudadana es presionar para que las cosas sean equitativas.
Wilfredo Ardito Vega
En esta historia: Racistocracia | Por echarle menos leche al café | En blanco y blanco | La gloria de la tele pública
Además: La tele de todas las sangres
Incluye una acción de incidencia
Lima – El 21 de marzo de 1960, al menos 69 personas que participaban en una protesta contra el apartheid fueron asesinadas en Sharpeville (Sudáfrica).
En homenaje a ellas, las Naciones Unidas instituyeron el Día Mundial contra el Racismo.
Pocos años después, se proclamó la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial (CEDR), a la cual se adhirió rápidamente el Perú, junto con la mayoría de estados independientes.
En aquellos días, a nivel internacional, se asumía que el racismo era una
práctica propia de Sudáfrica y de Estados Unidos, por las normas de segregación
racial que subsistían.
Actualmente, en cambio, en muchas otras sociedades se reflexiona sobre hasta qué punto subsisten dentro de ellas prácticas, conductas o actitudes racistas, aunque no estén previstas por las leyes.
En los países africanos, por ejemplo, la discriminación racial se da entre
pueblos a los que un observador externo tomaría inicialmente algún trabajo en
distinguir unos de otros.
Con frecuencia, diversos grupos
étnicos buscan apropiarse del aparato estatal para mantener su predominio sobre
los demás.
Naturalmente, muchos de estos países son artificiales, creados en base
a las antiguas colonias europeas, ignorando a las naciones o pueblos
originarios.
En los países más desarrollados, desde Europa hasta el Japón, el racismo se
suele manifestar hacia los trabajadores inmigrantes y refugiados.
Muchos ciudadanos, orgullosos de los valores democráticos de sus países, resultarían sorprendidos si supieran los abusos que pueden ser cometidos por policías y otras autoridades hacia estas poblaciones.
Amnistía Internacional ha documentado numerosos casos de torturas seguidas de muerte, ejecuciones extrajudiciales, violencia policial, etcétera.
Palabras como foreigner, Ausländer o gaijin (en japonés) tienen una carga sumamente despectiva.
En los países de América Latina, actualmente es muy difícil negar el racismo que enfrentan las personas de ascendencia indígena y africana.
Se trata, naturalmente, de una herencia colonial, pero las élites que promovieron la independencia en el siglo XIX no tuvieron tampoco mucho interés en generar sociedades donde todos los habitantes fueran considerados ciudadanos.
En algunos países, como Chile y Argentina, se libraron verdaderas guerras contra la población indígena que los españoles no habían logrado someter.
Todavía hace veinte años, en los conflictos armados que padecían Perú y Guatemala, portar rasgos indígenas podía implicar que una persona fuera asesinada por las Fuerzas Armadas, sin que siquiera supiera la causa.
Un mecanismo que refleja o puede ayudar a enfrentar el racismo en una sociedad son los medios de comunicación.
BBC y la CNN, por ejemplo, intencionalmente buscan mostrar diversidad racial en sus presentadores.
En el Perú, sin embargo, la televisión es un medio que de manera constante refuerza estereotipos racistas, por los cuales la belleza, el estatus y la felicidad se asocian a determinados rasgos físicos.
Este 21 de marzo, en la tradicional entrega del “Premio al Más Discriminador”,
la Mesa contra la Discriminación de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos
ha decidido enfatizar el rol de los medios de comunicación.
Se ha tomado en cuenta las campañas publicitarias de las empresas cuyos productos son consumidos por peruanos de los diversos sociales en todo el país.
Se buscó además, una empresa cuya publicidad, además de sólo presentar personas blancas y rubias, pusiera especial énfasis en los niños, generando muchos problemas de autoestima.
De esta forma, se llegó al consenso de otorgar el antipremio al Grupo Gloria S.A. por su publicidad televisiva.
Esperemos que este antipremio sirva
para que esta empresa peruana reflexione y, de esta forma, podamos ver niños
andinos o mestizos disfrutando de sus productos en la televisión.
En la misma línea, el premio a quien más ha aportado contra la discriminación se
ha otorgado a Televisión Nacional del Perú (TNP), por sus esfuerzos para tener
una programación inclusiva, donde se aprecia la problemática y el punto de vista
de los peruanos más discriminados por motivos raciales, geográficos o
lingüísticos.
Wilfredo Ardito Vega es abogado de la Asociación Pro Derechos Humanos, y uno de los integrantes de la Mesa contra la Discriminación, que promueve la campaña “Basta de Racismo”.
El artículo pertenece a la serie Reflexiones Peruanas, y fue editado para una mejor comprensión para nuestra audiencia.
Los editores de bioespacio apoyan la campaña “Basta de Racismo”. Bioespacio no discrimina (tampoco lo hagas tú).
©2005 Wilfredo Ardito Vega
TNP tiene casi 200 estaciones afiliadas y repetidoras a nivel nacional, y su programación en señal abierta no tiene nada que envidiarle al cable, al punto que Canal A (Argentina) le ha comprado paquetes de programas que se difundirán en toda Latinoamérica vía satélite.
TNP depende del Ministerio de Educación y se financia tanto con los impuestos de la ciudadanía como por la venta de publicidad.
El Premio de la Mesa contra el Racismo incluye un reconocimiento a los responsables de los programas más representativos de TNP: Antonio Zapata (Sucedió en el Perú), Sonaly Tuesta (Costumbres), Reportaje al Perú (Roberto Wong, Manolo del Castillo y Kathia Cruz) y Miski Takiy (María Jesús Rodríguez).
Para todos ellos, así como para
Eduardo Bruce, el Presidente del Directorio, les hacemos llegar nuestras más
cálidas felicitaciones y esperamos que los medios de
comunicación privados sigan sus pasos.
(Wilfredo Ardito, Sala de Redacción)
Poco después que fueron anunciados estos premios, la columna de Andrés Bedoya Ugarteche en el diario Correo ha reanudado los ataques racistas hacia la población de rasgos andinos, esta vez insistiendo que los habitantes de Puno y de Bolivia no son seres humanos.
Se invita a la opinión pública a dirigirse al director del periódico, Aldo Mariátegui (amariategui@epensa.com.pe) para expresar su rechazo por la reiterada publicación en Correo de esta columna (adjuntamos un modelo).
Les informaremos mediante bioespacio o factortierra News sobre cualquier otra acción a tomar.
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