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2005-03-08 18:42:20 -0500
La gente de los Andes piuranos mezcla huevo, aguardiente, canela y azúcar para agradecerle; usted debe honrar el ofrecimiento.
Además: Cañazo, cañacito
Redacción Bioespacio
Huancabamba, Piura – Aunque esta bebida está difundida en otras partes de América Latina, en la sierra norte del Perú tiene una connotación especial, no por algún tipo de preparación en particular, sino por el significado que la gente le ha dado.
Para la gente de Huancabamba, en la zona andina de la región Piura, el rompope equivale a un gracias, amigo.
Por supuesto, no hay regla escrita al respecto, pero a juzgar por el contexto de las ocasiones en que se ha servido, es casi un rito.
En efecto, esta bebida sólo se brinda cuando alguien quiere reconocerle a otra persona –si es forastera con mayor razón—algún tipo de favor o simplemente el hecho de haber tenido un encuentro muy grato.
La preparación es simple: se toma una clara de huevo en plato sopero, y con un tenedor, se bate hasta obtener punto de nieve. Es cierto que las batidoras alivian el trajín, pero, por alguna razón, la modernidad no entra aún en este campo.
Usualmente el batido era tarea femenina. Hoy, hombres y mujeres hacen el trabajo… aunque la mayor parte de veces, las mujeres consiguen el punto de nieve mucho más rápido, sin perder consistencia.
Una vez que el huevo batido tenga esa consistencia blanca, se le agrega aguardiente, un poco de vainilla, algo de azúcar y ¡listo!
Cuando realizamos una labor de incidencia en el caserío de Ñangalí, al norte de Cajamarca, en julio de 2003, el pueblo que se reunió nos agasajó con rompope.
Recientemente, mientras producíamos una entrevista a la dirigenta Josefa Adrianzén, en la ciudad de Lima, el grupo de mujeres que la apoyaba nos invitó rompope también.
Poco después descubrimos que estábamos en medio de varios huancabambinos residentes en la capital peruana.
Así que si alguna vez va por Huancabamba y la gente le invita esta bebida de aguardiente y huevo batido, no te niegues así seas abstemio. La gente no sólo te está diciendo salud, sino gracias, amigo.
Marina Herrera, en Huancabamba, colaboró con este artículo
Otra tradición del etilismo de Huancabamba es el cañazo.
No hay lugareño que no tenga una botella para brindar con los amigos y con los visitantes.
El cañazo se elabora en destilerías artesanales repartidas por las comunidades del valle de Huancabamba.
No posee el sabor de un tequila, pero tiene casi la misma intensidad y la embriaguez es casi inmediata.
Sin embargo, hay muchas reservas sobre el cañazo. De hecho, el alcoholismo en esta zona es un problema muy fuerte, aunque sin estrategias claras para combatirlo.
Muchos adolescentes se “inician” con esta bebida, porque es la más barata y fácil de conseguir: un litro por 30 centavos de dólar, frente a una botella de cerveza de 620 ml, que cuesta un dólar 10.
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