Anatomía del paraíso

Jorge Carrera, de Piuradrenalina, fue parte de una investigación de la Universidad Nacional de Piura, para hacer un diagnóstico de Caracucho-Jacanacas, Morropón.

Sobre los hallazgos del trabajo, FACTORTIERRA.NET propuso varias cuestiones para poner a la comunidad en perspectiva.

Los informes hablan de actividad agroganadera. ¿Qué produce concretamente este lugar?

La población de caracucho tiene como principales actividades económicas a la agricultura y la ganadería, en ese orden. Sus productos más rentables, según manifiestan los pobladores, son el arroz y la soya, que les dejan suficientes ganancias, aunque dependen mucho de la disponibilidad de agua; sin embargo también producen maíz y otros productos de pan llevar como yuca, camote, frejol. También tiene producción de mango y naranja que es vista por los pobladores como productos rentables, debido a que no tienen un mercado y a que su producción es considerada pobre.
Otro foco de producción es la ganadería, se cuenta con cabezas de ganado vacuno y caprino que son vendidos vivos a camales para su sacrificio, y que además les proveen de leche para su consumo y venta al público de otros lugares.

¿Hasta qué punto la tala, el manejo de residuos sólidos y excretas, y la desnutrición afectan la vida comunal? ¿Cuál es el público vulnerable?

La tala afecta enormemente. Con ello queda más expuesta la napa freática; se van generando parches en la cobertura vegetal que difícilmente se regenerarán con cobertura arbórea, afectando los ciclo biogeoquímicos que se dan en el lugar. Si se disminuye la vegetación, tendremos por consiguiente menos cantidad y calidad de agua, menor productividad de este suelo por la erosión, se ven directamente afectados los paisajes, disminuye la biodiversidad. Los residuos sólidos son un problema para cualquier población, y Caracucho no está libre de ello. Los pobladores queman sus residuos, porque no encuentran otra forma de deshacerse de ella; pero no son todos, algunos todavía la arrojan “a donde nadie la pueda ver”. A lo largo del sendero que conduce a las cataratas, que son el mayor atractivo del lugar, se puede ver desperdicios dejados por los eventuales visitantes y también por los mismos pobladores que usan esta ruta para transportarse entre Caracucho y Jacanacas. Entre estudiantes de Biología y carreras afines mantenemos la costumbre de no dejar nada de lo que llevamos a un lugar, nos llevamos nuestros residuos y tratamos en lo posible de ser fieles a la frase: “llévate sólo tus fotografías y/o vídeos y de ser posible no dejes ni las huellas de tus pisadas” …ésto como una forma de contribuir al ornato, ya que muchas veces en los lugares que visitamos no encontramos donde colocar nuestros residuos. Para las excretas existe en cada casa de la población una letrina, que es el resultado del trabajo de la ONG Plan; pero esto es sólo en el centro poblado, falta recoger esta iniciativa y en la medida de que crezca el turismo ecológico trasladar esta idea a las cataratas o cerca de ellas.
No se aprecia desnutrición, al menos no se conocen índices claros de esto, y los propios pobladores manifiestan que tienen en sus tierras todo lo que necesitan para vivir.

Toda la población es vulnerable a estas “actividades” ya que todos dependen de la productividad del suelo, en él crece la vegetación que captura el agua para conducirla hacia riachuelos, esa vegetación alimenta al ganado y permite tener un suelo con mejores nutrientes que haga producir sus chacras. 

Los jóvenes migran, pero ¿qué les anima a irse?

Los jóvenes migran por que sus padres lo quieren así, son ellos quienes mueven esa maquinaria productiva y ven que fuera de su pueblo la situación mejora económicamente, que hay nuevas oportunidades en diferentes rubros. Existe el caso de una familia con más de 10 hijos, en que conforme van terminando la secundaria son llevados por sus padres a casa de familiares en Lima o Piura para buscarles un trabajo o seguir estudios superiores con ayuda de ellos, y esto se da porque, según los mismos padres, no desean que sus hijos tengan otro nivel de vida y sus siguientes generaciones “no se estanquen como ellos”. Y así se va generando una corriente de jóvenes que ven en sus vecinos esos deseos y cambios y que los llevan a migrar por imitación y por la búsqueda de sus propios espacios y oportunidades.

Hay un fenómeno que estamos observando incluso con nosotros mismos: los de la ciudad queremos ir al campo, y los del campo quieren venirse para acá. ¿Tienes la misma percepción?

Para quienes vivimos entre paredes de cemento, humo vehicular y asfalto nos es necesario en algún momento tener un escape hacia algún lugar que nos aleje de esta realidad urbana. Algunos vamos a la playa, a otra ciudad también urbanizada, y algunos pocos preferimos visitar además algún paraje natural donde podamos disfrutar de cada elemento que lo conforma y que sin darnos cuenta nos haga olvidar aunque sea por un rato todo ese caos urbano. Hay muchos lugares con estas características en nuestra Región; pero no se conoce mucho de ellos, es más comercial mencionar a Canchaque, algunas lagunas altoandinas Suyo… e ignoramos que más cerca de eso y a menor costo podemos encontrar más de lo que deseamos.
Por otro lado los pobladores tampoco son conformistas y también necesitan otros aires que les permita seguir creciendo, y para ellos salen de su pueblo y van hacia la ciudad en busca de aquello nuevo que les haga satisfacer sus nuevas necesidades.
Muchas veces cuando vamos a estos lugares causamos (y sin intención alguna) un efecto secundario que es: “mostrarle a la gente algo de lo que hay en la ciudad”. La gente nos ve con enormes mochilas, lentes, gorros, ropa especial, dinero, algunos dispositivos electrónicos y enseguida piensan que eso es parte del éxito de la civilización. Ignoran que estamos cansados de vivir estresados y que por tal razón vamos a sus espacios.

¿Hasta  qué punto las influencias externas están afectando los patrones culturales locales?

Es cierto que hay un tipo de contaminación cultural, esto se da precisamente cuando gente foránea llega a visitar o realizar actividades que demandan más tiempo de permanencia a inmediaciones de su comunidad. Con ello llegan tecnología, música, bailes vocabulario, vestimenta, alimentación, actitudes, trato, etc., que se van insertando entre pocos pobladores por imitación pero que ya está causando una alteración en el patrón cultural normal de esta comunidad.

¿La gente local sabe cómo combatir la indiferencia? ¿Han identificado por qué se presenta?

Son pocos los pobladores indiferentes, siempre en estos lugares nos hemos encontrado con gente amable, gentil, dispuesta a ayudarnos incondicionalmente en cada cosa que necesitamos y de una u otra forma hemos retribuido a ello, lo cual ha afianzado ese nexo. Nos ven pasar y nos dan fruta, agua, nos guían… o en el caso del Sr. Francisco que vive en Jacanacas, pero que nos da total acceso con uso de llaves inclusive, a su casa ubicada a escasos metros de la catarata. Esta población se ha sabido ganar el aprecio de todos y a cambio tan sólo piden que se les retribuya con amabilidad.

En ese contexto, ustedes ingresan haciendo deporte de aventura. ¿Cómo concilias esta actividad en el modelo cultural y de desarrollo local?

El deporte de aventura envuelve muchos deportes de riesgo, se pueden practicar varios de ellos en Caracucho. Nosotros sólo llevamos hasta allí aquellos que no requieren gran participación de personas y que no causarán gran impacto en su ecosistema.

A cada lugar que vamos, tratamos en lo posible de no perturbar a la población y sus costumbres, tratamos de pasar desapercibidos y sólo nos relacionamos para adquirir algunas cosas que necesitemos o para pedir referencias. Lo demás es nuestro aporte a esa comunidad por compartir directa o indirectamente sus encantos como las cataratas, difundiendo sus mejores imágenes, contando a propios y extraños las maravillas con que cuenta e invitando a practicar deporte sanamente y sin alterar el lugar, respetando sus costumbres, y tratando de ayudar si está a nuestro alcance. Eso hará que más gente visite el lugar tomando en cuenta las recomendaciones hechas para que de esta forma la población tenga una forma adicional de ingreso económico y de uso de su potencial turístico.

Desde tu experiencia, ¿cuánto se involucra la comunidad en los aspectos internos de la actividad que realizas? ¿Cuántos (aparte de Boby) están junto a ustedes durante toda la experiencia?

La población no se involucra mucho debido a que no hemos entablado un nexo directo con ellos cuando hemos visitado estos lugares. Tal vez si al llegar nos presentáramos con las autoridades tendríamos mayor apoyo de ellos, pero estaríamos exponiéndolos a que luego cuando no estamos alguien se arriesgue a practicar este deporte que sin supervisión puede resultar peligroso. Así que cuando dialogamos con ellos tratamos de no involucrarlos en este deporte, pero sí hacerlos parte de la aventura interactuando con ellos, demostrándoles amigablemente nuestro agradecimiento por su aceptación en el lugar; porque si ellos no nos quisieran allí es fácil que se organicen y en cuestión de minutos nos desalojen por perturbar la tranquilidad del lugar. Pero nos dan su aceptación porque saben que no causaremos daños o perjuicios a su tranquilidad, dejándonos incluso acampar donde nos plazca. Cuando llegamos hasta la catarata usualmente tenemos a los hijos de don Francisco acompañándonos: Jorge y Roger. Algunas personas saben previamente de nuestra llegada sólo si es que llamamos al Teléfono Comunitario de Jacanacas a preguntar sobre las condiciones del tiempo, y es entonces que a veces estos niños bajan desde Jacanacas hacia la catarata porque saben que llegaremos; pero sólo ellos, no hay adultos del lugar participando directamente.

¿Cuál es tu visión de desarrollo para Caracucho?

Hace años atrás este lugar no tenía ni los más mínimos servicio u oportunidades que les permitan siquiera ser parte de un polo de desarrollo, hoy tienen algunos servicios gracias a apoyo internacional, recientemente tienen una pista asfaltada que atraviesa el lugar y los pone en mejor posición socioeconómica. Sin embargo aún falta cambiar un poco su modelo de desarrollo económico, introduciendo un poco de tecnología en sus campos y enseñándoles formas idóneas para el uso del recurso hídrico en cultivos adecuados... todo ello dentro de las actividades económicas que ya se realizan.
La actividad económica que aun falta esgrimir es el ecoturismo, Caracucho-Jacanacas cuenta con un enorme potencial. Tiene agua todo el año, espacios amplios para acampar, cataratas, pobladores amigables, paredes rocosas para deportes de progresión con cuerdas, tiene una biodiversidad envidiable de peces, anfibios, reptiles, aves, mamíferos, insectos, arácnidos, otros artrópodos… que hasta es frecuentado por birdwatchers, mastozoólogos, herpetólogos y estudiantes de Ciencias Biológicas en sus inicios de su vida en investigación. Esta sería una forma desarrollo sostenible para el lugar, y manejado adecuadamente no sólo generaría recursos económicos al lugar, sino que ayudaría a la conservación del lugar.