Removiendo el Pasado La tragedia perfecta no existe; a menos que no te gusten los finales felices.
Termino de comprender, después de una larga conversación con una persona “demasiado” significativa, que la mayoría de veces los sacrificios, los conflictos y todos aquellos problemas incontrolables, luego de un tiempo se convierten en la mejor experiencia de vida, y qé bien se siente cuando al pasar la tempestad puedes ver con orgullo y satisfacción, que sigues y seguirás logrando más de lo que piensas.
En la mayoría de mis ponencias suelo encontrar un tema de fondo: la capacidad para sobreponerse a los problemas, el valor que a veces no se tiene para sacar lo más provechoso de las experiencias negativas. Lo escuchamos de repente cuando nos dicen “tienes que ser fuerte, adelante, tú puedes”, sea cual fuere la expresión, a lo que hacemos alusión es a la “Resiliencia. la pregunta es ¿nacemos resilientes? ¿Podemos hacernos resilientes?.
Recuerdo que hace unos años, llegó a consulta una señora de 60 años, con un aspecto singular.
Comenzó su relato: “cuando tenía ocho años, mi padre falleció, las cosas se pusieron duras para la famili;,. Mi madre tenía que trabajar fuerte para siquiera tener que comer.
“Cuando cumplí 15 años me hubiese encantado tener una fiesta con todos mis compañeros, mejores amigos y con el chico que me gustaba. Lamentablemente no hubo nada de eso. A cambio, recibí el peor de los regalos. Saliendo una noche a comprar las cosas para la cena, pasó un tipo de apariencia extraña que, desde hace varios meses –sentía-, anduvo siguiéndome. Ahora se aparecía en una moto. Me tomó por la fuerza. Por más esfuerzo que hice, no pude escapar. Llegamos a un lugar totalmente descampado. Podía sentir el olor a licor. Su fuerza y la lujuria de su mirada era lo peor que podía estar pasándome.
“Finalmente, ocurrió lo que tanto temía. Aquel ser despreciable abusó de mi.
“En esos momentos, el mundo se venía encima. Necesitaba desaparecer. Morirme.
“Las lágrimas, una tras otra, durante mucho tiempo y hasta ahora... Me cuesta vivir con eso en mi cabeza.
“Con el pasar del tiempo lo fui superando, pero no del todo,. Cuando tenía 20 años me enamoré de un hombre de más edad que yo. Me conquistó con sus detalles y galanterías.
“Dos meses después de haber sido enamorados, me pidió la dichosa “prueba del amor”. No lo pensé más, y acepté. Después de haber luchado contra los malos recuerdos, estando en pleno acto sexual, él me dice “tú ya no eres virgen”. Teerminó de satisfacerse, me miró a los ojos, y me dijo “ni pienses que te tomaré en serio, tú ya no eres pura”.
“Nuevamente me decepcioné terriblenente, el mundo se derrumbaba. Pero otra vez sentía una fortaleza y algo me impulsaba a seguir. En el fondo, sabía que no podía detenerme.
“Empecé, por esos tiempos, a estudiar una carrera corta. Necesitaba distraerme, pensar en nuevas opciones.
“Después de tres años, volví a enamorarme. Nuevamente me encantó tanto detalle, halagos y palabras bonitas. Tuve tanto temor de que nuevamente me pidiera la bendita “prueba de amor”.
“Pero esos temores se disiparon, pasaron doce meses de relación, y nos dispusimos a hacer el amor. Todo fue brillante, era lo que antes tanto esperé. Para mala suerte mía, mi periodo se retrasó. El temor me invadió, y, pues, al hacerme la prueba, ¡sorpresa¡, iba a ser mamá.
“Corrí emocionadísima a contárselo, y recibí una gran sorpresa. Me dijo: ni pienses que voy a creerte que ese hijo es mío. Sabe Dios con cuántos más te habrás revolcado,, pues yo no te encontré “virgen”.
“Para qué más, ya la vida me había dado demasiado duro. Decidí tener a mi bebé, y darle todo aquello que se me había negado, y así fue tuve un lindo niño que hoy ya es un joven profesional, y buen hombre.
“Hhoy no sabría cuál sería el destino de mi pequeño si hubiese decidido abortar.
“Recuerdo mucho que cada golpe, cada palabra, todas las necesidades me tiraban al suelo, pero esa fuerza interna me levantaba, y un sentimiento dentro de mi me hacia subir la mirada, y continuar.””
Resolviendo a la pregunta de la Resiliencia ¿nace? O ¿se hace?,
Según el Psicoanálisis (corriente psicológica – Sigmund Freud), pues así como todos nacemos con el instinto de Eros (vida) y Tanathos (muerte), que se activan ante cualquier situación de peligro, de la misma manera la Resiliencia es un estado con el cual nacemos y que a lo largo de la vida vamos desarrollando o descubriendo ante situaciones frustrantes, donde como comúnmente decimos “sacamos fuerzas de donde sea”.
Pero qué pasa con aquellas personas que no nacen resilientes. Son personas que tienden a caer en problemas, a ver siempre las cosas negativas de la vida, no toleran la frustración y siempre andan por la vida quejándose y manifestando amargura.
Lo óptimo es empezar a descubrir cuáles son nuestras potencialidades y trabajar sobre ellas, centrarnos en lo que mejor sabemos hacer y no en aquello en lo que somos débiles.
Es momento de ser una persona excelente, de marcar la diferencia, y no sólo vivir removiendo el pasado.
Editado por Nelson Peñaherrera Castillo. © 2011 por Juan Carlos Torres Valladolid. Todos los derechos reservados.
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