Un caso de violencia familiar para conocer sus fases.
Después de repetidas ocasiones, de dudas y remordimientos, al fin, estaba sentada frente mi, con lágrimas en los ojos, el cuerpo temblando y sus manos mojadas por el sudor, mordía fuertemente sus labios y la angustia era evidente.
Replicó con voz quejumbrosa “no sé que hacer, a veces creo que no sirvo para nada, me siento inútil y sin ganas de vivir, lo único que me motiva es algún día poder salir de esta situación. Mi esposo se encarga de hacerme saber cada día que pasa, que todo lo que hago y que haré me saldrá mal, que estoy en este mundo para servirle y así será siempre, tengo entendido que tiene otra mujer, realmente no sé que es lo que me sucede, tantas cosas he soportado ya son más de 20 años viviendo con él. al inicio todo era lindo, cariñoso me trataba tan bien que no se cómo, cuándo, ni dónde dejo de serlo.
Los límites cada vez son más extremos, me tira al suelo, siento que me va a matar, patea mi vientre, golpea mi cara, escucho decir las palabras más soeces. La desesperación me invade, no se como hacer, he intentado con el curandero, con el pastor de la iglesia y no logro resultados, veo con tristeza que esto nunca cambiara. Hoy no soporte más y entiendo que hay que poner un límite”.
Mi pregunta fue: ¿Qué tuvo que suceder hoy para tomar esa decisión?- ella respondió “De pronto llego de la calle molesto, le ayude a sentarse, serví su comida, me dijo que no le gustaba, que siempre lo mismo, pude darme cuenta que había bebido. Inesperadamente se levanto de la mesa y empezó a tirar las cosas, cogio mis cabellos y los jalo hasta cansarse creo yo, me tiro al suelo y las patadas empezaron ser cada vez más fuertes”.
¿Qué hizo usted para defenderse?, pregunté. – “Tenìa miedo hacer algo, por la forma en como reaccione su familia, hace 2 año que él se quedo ciego y desde entonces no puedo faltarle el respeto, sería abusar de su enfermedad.
Hay varios puntos que enfocar en esta historia, empecemos por las internalizaciones cuando la protagonista de la historia dice: “no sirvo para nada”. El, su esposo, llegar a ser conocedor de esas frases es un proceso largo, a veces las escuchamos de nuestros padres con frecuencia. En relación al caso se produce cuando los insultos empiezan a hacerse más frecuentes tanto así que la persona llega a creérselo.
Hablar de Violencia Familiar hoy en día es hablar de un tema bastante común, es como se diría “mal de muchos, preocupación de pocos”, tenemos el gran ejemplo en casos cercanos de nuestra realidad, y me atrevo a comentarlo por que alguna vez acompañé a una mujer violentada a uno de los agentes protectores como lo es “La comisaría de Mujeres” y fue decepcionante pues el trato, para empezar, fue frió y distante; tomaron la denuncia como si dijeran “una más para las estadísticas”.
Pero tampoco es buscar culpables, lo ideal difiere mucho de la realidad y este tema es algo que debe necesariamente trabajarse desde el colegio, reforzarlo en la familia y ponerlo en practica. Aunque hasta que suceda eso pasará un buen tiempo.
El Ciclo de la Violencia:
Continúa con el relato y me dice: “lo que no entiendo es ¿porqué lo hace?” las veces anteriores, después de golpearme yo lo amenazaba con denunciarlo y él de pronto se volvía cariñoso, amable y me trata bien. ¡era el hombre que necesitaba!, terminaba convencida que realmente el quería cambiar. (“Ciclo de la Violencia” Fase Luna de Miel).
No después de mucho tiempo empezaba a molestarse por cualquier mínima situación, quizá la comida estaba fría, o muy caliente, a lo mejor la ropa muy ajada, la casa cochina , las excusas sobraban y las palabras que usaba eran tan fuertes que penosamente podía darme cuenta que su cambio no fue real (Fase Acumulación de Tensiones)
De pronto un día llegó ebrio, empezó a gritarme de una manera descontrolada, sus palabras tocaban cada espacio de mi, acababa con la poca dignidad que tenia en esos momentos hubiese preferido dejar de existir, para entonces se aproximó a mi, me quedé inmovilizada no se porque a pesar que no podía verme no hacia nada por alejarme de él y me golpeó de una manera brutal (Fase de Violencia) fue entonces cuando le dije GOLPÉAME, ESTOY ESPERÁNDOTE.
Analizando estas fases, ¿has reconocido alguna en tu vida o en la de tus amigos y amigas? ¿En qué fase te encuentras? ¿Qué harías en este caso, cuál sería tu consejo?
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