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Ordenando la farmacia
Un proyecto busca organizar todo el conocimiento medicinal de hierbas y arbustos de los Andes piuranos, pero desde una perspectiva científica.

Por Nelson Peñaherrera Castillo | FACTORTIERRA.NET . Fotos Cortesía por Fidel Torres. Turn in english.


Arriba: Prototipo de hidrodestilador. Abajo: Los campesinos de la sierra piurana en plena investigación.


SULLANA, Piura – la calle Uno, muy cerca a la parada de automóviles y camionetas que dan servicio de transporte a Paita, es muy conocida para quienes buscan hierbas medicinales.

Se trata de casi una cuadra donde comerciantes con místicos sobrenombres se han ganado un impresionante mercado. Su publicidad garantiza curación basada en “conocimientos ancestrales”, y, para su beneficio, hay personas que aseguran la efectividad de los remedios.


Sin embargo, excepto la inspección municipal para recaudar arbitrios, se desconoce si sus productos son supervisados por la autoridad de Salud, que permita determinar si las curaciones están científicamente probadas o solo se ha tratado del llamado ‘
efecto placebo’.

Por otro lado, no hay una guía oficial que permita determinar cuáles hierbas son seguras, cuáles sitios son seguros o hasta qué personas son confiables para administrar este tipo de productos.


Y hablando en términos oficiales, quizás el único lugar a lo largo de todo el departamento que reúne seguridad y confiabilidad sea el hospital Reátegui, ubicado en la ciudad de Piura, y administrado por el seguro social del Perú,
EsSalud.

Este lugar es parte de los 36 centros a nivel de toda la nación donde se ha implementado un área de Medicina Complementaria, es decir, una división que se especializa en recetar y expender remedios naturales o derivados de estos, sin proceso sintético. Uno de sus propulsores fue el propio presidente peruano Ollanta Humala, y el programa ha sido destacado a nivel internacional.


La ventaja es que los productos se ofrecen en un sitio conocido al que se le puede reclamar si algo sale mal; la desventaja es que solo cubre a quienes tengan afiliación vigente en EsSalud, que representa una mínima porción de la comunidad. Entonces, ¿qué pasa con el resto?




Usualmente la ciencia ha buscado a las comunidades campesinas para ampliar sus horizontes; pero, ¿qué pasa cuando el flujo es a la inversa, como en la sierra de Piura? Foto Cortesía Fidel Torres | © Instituto de Montaña.

¿Médicos o chamanes?”
EsSalud se acaba de involucrar en un trabajo articulado junto al Programa de Innovación Agraria (PNIA) del Ministerio de Agricultura, el Instituto de Montaña, la Universidad Nacional de Trujillo, y dos asociaciones de campesinos y campesinas que viven en el este de la provincia de Ayabaca y al norte de la provincia de Huancabamba. Al medio de estos espacios geográficos (colindantes con el ecuador) se encuentran los ecosistemas de bosques de neblina y las jalcas o páramos piuranos, a los que se reconoce la propiedad de captar, acumular y repartir el agua que consume todo el departamento de Piura y las regiones circundantes. Pero lo que a veces se olvida es su riqueza en términos botánicos.

Es la gran farmacia del poblador andino”, afirma el biólogo Fidel Torres, quien ya es conocido nuestro y que lidera un proyecto en representación del Instituto de Montaña, cuya finalidad será averiguar cuáles son las plantas medicinales de las alturas de Piura y cuál es su potencial curativo; pero también cuáles son las dosis correctas y el mejor momento para extraerlas. De ese modo se evita la especulación y se proporciona estándares científicos a un conocimiento ancestral, que principalmente se ha venido transmitiendo en forma oral por generaciones.

La visión del grupo de trabajo es que más médicos receten total o parcialmente tratamientos basados en plantas medicinales, en reemplazo o complementando a la medicina sintética.


¿esto significa que tendremos médicos o chamanes?”, se pregunta uno de nuestros editores científicos. Y es que los chamanes o maestros curanderos han sido, tradicionalmente, los autodenominados oráculos de ese conocimiento, el que han mezclado con factores mágicos como el poder de los elementos naturales del Ande piurano, en especial las lagunas Huarinjas, los centros ceremoniales curativos más famosos de esta parte de Sudamérica.

Es un lugar bonito para visitar pero no podemos atribuírle propiedades medicinales, teniendo en cuenta la cantidad de gente que se baña en ellas, algunas quizás enfermas”, añade nuestro editor. “Quizás se trate de sugestión”.


Arriba: muestra de extracción. Abajo: prueba fitoquímica.


Sinergia Y PROYECCIONES
Saber el potencial medicinal de ierbas y arbustos de la sierra piurana tomará dos años, hasta 2018. el proyecto fue lanzado en la ciudad de Piura, el 15 de abril pasado, junto a otro paralelo que buscará obtener una semilla sexual de papa que sea resistente a climas cálidos.

Lo que hace diferente al proyecto es la alianza entre organismos gubernamentales, de la sociedad civil organizada y los sociales de base. “Es interesante que ahora se están financiando más iniciativas de este tipo”, comenta el profesor Mayer Ganoza, de la Universidad Nacional de Trujillo, quien hace unos años impulsa un curso post-grado sobre medicina natural.


Muchos de los fondos asignados a estos proyectos están canalizándose desde el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, el
CONCYTEC.

Además del aporte medicinal, el campesinado del suroeste de Ayabaca y el norte de Huancabamba está experimentando el potencial cosmético de sus Fito-recursos, tal como se lo contaron a un programa de televisión del
Ministerio del Ambiente.

La estrategia no tiene nada de mágica, sino de progresiva: primero se acumulará todo el conocimiento del campesinado, se homologará bajo estándares científicos en los que también participará, y toda esa información sistematizada se ofrecerá a los gobiernos locales en Ayabaca y Huancabamba así como sus establecimientos de salud; posteriormente, se extenderá al resto del país, procurando detectar las particularidades de cada lugar.


Y no sería el único sitio donde este tipo de investigaciones germinaría, literalmente. En Tambogrande se está experimentando el potencial regenerativo de la flor del overo (
Cordia lutea), la que medicinalmente se usa para tratar infecciones renales e incluso contrarrestar los efectos secundarios de las quimioterapias.

A nivel cosmético, el jabón de overo promete ralentizar el envejecimiento de la piel. El detalle es que no hay investigación científica validada que lo sustente ni tampoco un registro sanitario; de lo contrario, como comenta Francesco Navarrete, gerente de la recientemente fundada
Pacific Trade International, una firma de importación y exportación de alimentos y bebidas, la consideraría dentro de su catálogo de productos para ofrecer al mundo.

Con informes de Liliana Alzamora en Tambogrande. Agradecemos a Edward Valencia en Marcavelica por su colaboración.
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