Post producido por: Franco Chinchay | 04/06/2012 17:56:51 -0500
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Olorum
EXCLUSIVO - El esclavo furioso parece tener un nombre y una motivación

Nelson Peñaherrera Castillo

FACTORTIERRA.NET

KINGSTON, Jamaica – “Lo que sucede allá en san Vicente de Piedra Rodada, Sullana, es real”, nos advierte el Reverendo Dwight Foster.

“La gente allá está enfrentando una manifestación sobrenatural”, nos indica el representante de la Iglesia de Cristo Kyrios (ICK) en Jamaica.

Foster explica que es una religión, por su carácter sobrenatural, que propone la creencia en un solo Dios, que es el mismo de las tres grandes religiones monoteístas del mundo (Cristianismo, Judaísmo e Islamismo), pero que aporta una raíz marcadamente africana a la teología e historia de cada una de ellas.

Dicho en sencillo: las grandes figuras de la Redención humana y su descendencia directa tuvo rasgos étnicos negros, y se distribuyó por el mundo a través de una diáspora forzada durante la gran trata de personas (tráfico humano) autorizada por las grandes potencias de la Edad Moderna, que se tiene registro.

Aunque su centro principal queda en Perú, se practica en Colombia y aquí, en Jamaica.

Seguidores de la ICK vieron, en FACTORTIERRA.NET, el testimonio de Varias personas que transitaron a lo largo del canal Daniel escobar, entre san Vicente de Piedra Rodada y los dos pueblos de Chalacalá, en Sullana.

Estos lugareños, porque los atacados son varones, nos  contaron  que, en ciertas noches de luna llena, una sombra con forma de un afrodescendiente fornido, y vistiendo sólo un grillete al cuello, les atacaba y les arrojaba a la corriente de agua.

Si ellos quieren acusar a alguien, podría ser a Olorum  Sádua, un esclavo que condujo una rebelión en el centro-sur peruano, durante el siglo XVII, que llegó a poner en jaque a la población de Lima, pero que la historia oficial no registra.

Sí, no leíste mal: el presunto responsable de estos incidentes es una persona que tiene… siglos de vida.

Rebeliones silenciadas
Desde el siglo XVI, miles de hombres y mujeres del África habían sido capturados cual animales y transportados en condiciones infrahumanas hasta las colonias americanas, desde el actual Estados Unidos hasta el cono sur de Sudamérica.

Lo que la Historia no cuenta, es que hubo varias rebeliones por la manera cómo los patrones españoles, ingleses y portugueses les trataban. En el caso del Perú, la rebelión de Olorum parece haberse impuesto en la plantación Regis, al sur de Lima, para luego liberar a sus hermanos y hermanas y emprenderla contra la capital del Virreinato del Perú.

“Los petrificados habitantes pidieron la intervención del Virrey”, nos relatan, y como respuesta, él envió al ejército que diezmó a los rebeldes.

“Olorum y sus guerreros más valientes escaparon” hacia el norte peruano. “En su ruta alcanzaron Chalacalá, también Yapatera (Morropón) y simbilá (Piura), con el mismo propósito: combatir la opresión y liberar a su gente”, cuenta Foster.

“Olorum tuvo un particular interés en Chalacalá, porque en los días cuando esclavo, fue alquilado por su antiguo amo… durante un periodo”, nos explica.

La estancia fue pródiga en maltratos y torturas, por lo que les prometió que volvería  “para vengar esos crímenes”.

El Orisha
Los antiguos esclavos llegaron a contar que Olorum tenía la habilidad de aparecer y desaparecer a voluntad en diferentes lugares. Eso, aunado a su valentía, éxito, poder sobrenatural  y su fuerte apariencia muscular, fue suficiente para ser calificado como un Orisha.

En la teología africana, un Orisha es la emanación de un Vodum, que, a su vez, es la emanación del mismo Dios. Ellos creen en la existencia de dos Vodunes y siete Orishas.

Varios testigos de la aparición destacaron su contextura física porque no es común, no sólo en el campo, sino en todo Piura… a menos que un físicoculturista temerario, y conocedor del relato, quisiera hacer uso de un retorcido sentido del humor.

Hablando en estricto sentido criminológico, sería sencillo, con esa descripción física, considerar a una decena de sospechosos, que, dicho sea de paso, no registra antecedentes policiales, hasta donde FACTORTIERRA.NET pudo saber. Para ICK, este dato es evidencia de que se trata de Un Orisha.

A pesar de la masa muscular, en todos los lugares de los incidentes, sólo quedó marcado un par de huellas: las de la víctima.

Por otro lado, como lo dijimos en el relato inicial, maniobrar con un grillete al cuello es complicado, por el peso. Este accesorio tampoco es casual, según la ICK.

“Él usaba un grillete. Durante una ceremonia Vodum, solía romperlo con sus propias manos”, explican. “Cada año, el grillete de hierro era reemplazado por uno nuevo, y Olorum  repetía la acción ritual  ante los sorprendidos ojos de sus compañeros, como una forma de mostrar  su poder para conseguir la libertad”.

¿Símbolo con raíces africanas?
La gente que ha tratado de reconstruír la historia de Olorum también le atribuye el diseño de la bandera peruana bicolor, esto es, blanco y rojo, los mismos del Vodum.

La adición son cinco cruces negras, en conmemoración a la muerte de su abuelo, Baba Kwame y sus cuatro generales, asesinados por el dueño de la hacienda Maranga (Lima), Pedro Mondragón de Covarrubias.

Según la tradición Yoruba, el rojo representa a su Orisha Shango y el blanco a Obátala. “Cuando Olorum atacaba, la bandera era extendida”, convirtiéndose así en la  primera señal emancipadora de su tipo, al menos para la población afrodescendiente.

Sofocada la  rebelión, la bandera fue llevada a Pisco, Ica, lugar donde, según la Historia oficial, el Libertador José de San Martín la creó, en 1820; aunque, tras la Declaración de Independencia, en 1821, sólo consideró libre a la población afrodescendiente que naciera después del 28 de julio de ese año.

ICK sugiere que san Martín recibió mucho apoyo por parte de los esclavos pisqueños.

Su templo principal, en Pueblo Libre, Lima, tiene una réplica de la bandera de Olorum, como símbolo de la libertad.

ICK nos aclara que estos datos fueron debidamente investigados, y presentados en 2011, en el Museo Afroperuano, en Ciudad de Lima.

Las profecías
Pisco también fue el fin de Olorum, pues, dejando la seguridad de Piura, regresó y fue capturado. A las autoridades españolas, con fuerte influencia católica, no le hizo ninguna gracia las reivindicaciones religiosas de Olorum, y mucho menos, su categoría de Orisha.

Tras un juicio, fue sentenciado a morir clavado a un árbol en forma de cruz, pues se consideraba que era la mejor forma de acabar con la ‘superchería’ de origen africano, pagano para la mentalidad colonial.

“La ejecución  se hizo cerca de una playa en Pisco.  Cuando Olorum fue clavado en su cruz,  anunció eventos terribles: uno fue la destrucción de Lima colonial, que ocurrió en 1746”, relata el Reverendo Foster.

Olorum también predijo su propia resurrección en medio de un destructivo terremoto que afectaría la comarca donde fue crucificado, y que, aparentemente, ya ocurrió.

ICK asegura que, tras su muerte, el cuerpo de Olorum se mantuvo incorrupto.

Códigos secretos
Los Orishas siempre están rondando nuestro mundo físico: “Lo que ustedes han recogido en Chalacalá, es parte de sus manifestaciones sobrenaturales”, subraya Foster, en la sede de ICK, en Kingston.

La tradición llegó a Jamaica luego que varios de los seguidores de Olorum fueran deportados. Ésta se conservó en el Patwa, idioma de origen africano y de carácter sagrado, que es usado por esta Iglesia dentro de sus ritos.

Los creyentes de la ICK tambié nos explicaron que es posible escuchar ciertas palabras en Patwa en el folklore jamaiquino, como el reggae, su género musical más conocido, y que este idioma es el que realmente utilizan en vez del inglés británico, que aparece por todos lados como el oficial.

El Patwa es parte de la familia Bantú, y se habló en Etiopía, Nubia… e Israel.

“Inclusive, eruditos han encontrado  algunas expresiones Patwa en los manuscritos antiguos de los Evangelios”, dice Foster, por lo que no descartan que Jesucristo y sus Apóstoles conocieran ese idioma, o al menos en parte.

La tradición dice que Ellos hablaron arameo, mas Jerusalén, su capital, era lo que en tiempos actuales llamamos una ciudad cosmopolita.

El Patwa ha permitido que el relato de Olorum se preserve, pues lo mantuvo lejos de extirpadores de idolatrías y curiosos

¿Y por qué el espíritu del ‘esclavo furioso’, literalmente, arroja a la gente al canal Daniel escobar?

“Ése es un tipo de castigo que Olorum aplicaba a los escépticos  y racistas que rechazaban creer en su resurrección y manifestación sobrenatural”, nos dice el Reverendo Foster.

Conclusiones preliminares
Entonces, el esclavo furioso del alto Chira podría ser Olorum, que parece llamarnos la atención sobre el respeto a la diversidad, a la apertura de mente, y la reconstrucción de la fe.

Sobre los aspectos históricos, hay cuestiones susceptibles de discusión; pero ése ya es otro asunto.

Pero, ¿qué hacer si se nos vuelve a cruzar en el camino? Este caso está a punto de explicarse… o eso parece.

“¡Cuidado! No sean escépticos”, advierte Foster.

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