
Luchando entre conservarse natural y adecuarse a la modernidad de los tiempos, Cangrejos es uno de los pocos lugares donde puedes sentirte en contacto pleno con la Naturaleza, sin tanto temor o sovresalto, como la bulla, o la gente que te tira arena. CREDITO DE FOTO:franco Chinchay/TFB

Idílicas olas frente a Cangrejos, pero que la foto no te engañe. Se generan a unos cien metros de la orilla, y son muy fuertes, probablemente, debido a la poca profundidad del lecho marino.
CREDITO DE FOTO:franco Chinchay/TFB

Aquí una evidencia de la fuerza del oleaje. Aunque el mar está lejos de esta peña, cuando sube la marea, el mar crea estas pocitas, las que se conservan a lo largo del día, hasta que el agua regrese.
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Quienes deseen ir en plan de exploración, o de trekking playero, aquí tienen una alternativa. En el extremo junto a la orilla, hay una cueva que conecta con otra playa, hacia el sur, y, si se continúa en esa dirección, es posible llegar a Yacila.
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Una de las ventajas de cangrejos es la relativa limpieza de sus aguas y la escasa contaminación del aire. Corresponde a la comunidad y sus autoridades conservarla así para que todo el mundo la aprecie en su estado natural. Ah, basta media hora de exposición para agarrar buen bronceado.
CREDITO DE FOTO:franco Chinchay/TFB
Post producido por: Franco Chinchay
02/02/2012 12:00:59 -0500
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Si buscas una playa donde no haya mucha gente, bulla y juerga, ésta es una opción que te puede convenir.
A sólo diez minutos en auto desde la ciudad de Paita, Cangrejos ofrece unos tres kilómetros de arena, mar y un silencio roto por las olas, algunos vehículos y cierta música que algunas personas han traído desde la ciudad.
Fuera de eso, el espacio es ideal para quienes buscan caminar, meditar, tomar el sol o romper ciertos convencionalismos sobre cómo divertirse en la playa: sentirse realmente libre.
Llegar es sencillo. Primero se alcanza Paita, entonces, se toma la carretera hacia Yacila, y justo antes de ésta, hay un letrero que indica el desvío a Cangrejos, POR LA VÍA SIN ASFALTAR.
Se sigue la flecha, y en menos de un minuto se está en este entorno que, por alguna razón, aún no ha sido ampliamente depredado, aunque hay esporádicas huellas de contaminación sobre la arena, como platos, vasos, o cucharas.
Si no tienes movilidad propia, hay servicio de autos y camionetas que salen del mercado de Paita y cobran entre un dólar 20 y un dólar y medio, dependiendo de la demanda.
Pero, como Cangrejos no es tan solicitada como la vecina Yacila, es más sencillo encontrar carro de ida que de vuelta, y es probable que debas caminar una media hora a Yacila para encontrar transporte, aunque frente al letrero de entrada también es posible conseguir auto de regreso .
Todavía salvaje
Una de las chicas que atiende el único restaurante allí nos cuenta que el nombre de la playa se debe a la colonia de crustáceos, cuya principal preocupación es adornar el lugar con pelotitas de barro, conforme van cavando sus nidos.
Si no hay bañistas, se les puede contemplar tapizando la orilla, empeñados en esta tarea.
Cangrejos forma una pequeña bahía, en cuyo extremo sur tiene una pequeña cueva, que es parte de una cadena de peñascos que rodean el lugar y se internan mar adentro. Si la marea sube –fenómeno común aquí-, lo mejor es no aventurarse.
Esta playa también tiene uno de los oleajes más fuertes a lo largo del año, por lo que si no sabes nadar, lo mejor es no ir más allá de la orilla. El servicio de salvavidas sólo está disponible los domingos de verano; el resto de días, es inexistente.
Mejor acampa
Por ahora, hay un solo hotel en la zona donde, si la dueña está de humor, hay habitación disponible, aunque también posee bungalows. La ventaja es que estás protegido de los elementos; la desventaja es que colonias de mosquitos, salidos quién sabe de dónde, harán tu sueño imposible.
Otro aspecto negativo del hospedaje es la inexistencia de agua corriente, a pesar de contar con los servicios higiénicos en buen estado.
Así, el precio que se paga (unos 10 dólares por cabeza) no hace justicia a la calidad de atención que cualquiera espera. Igual pasa con el restaurante: precio elevado, sabor nada extraordinario, porciones reducidas.
Quizá por eso, algunas personas prefieren acampar, pero asegúrate de llevar todas tus provisiones incluyendo agua.
Hay un pequeño poblado lleno de casas de playa, pero casi siempre lucen vacías, así que si conoces a sus dueños o dueñas, podrías tener otra opción de refugio.
No dejes de hacer
Un fenómeno interesante para ver es cómo la arena se acumula rápidamente, especialmente junto a algunas construcciones, por lo que de vez en cuando es necesario dar una pasadita de pala mecánica para evitar que amenace las estructuras.
Como dijimos antes, natación, sólo si tienes experiencia certificada. Fuera de eso, es posible practicar todos los deportes individuales o de grupo que se te ocurran, debido a la amplitud del lugar.
El hecho de que no tenga tanta urbanización la hace una playa fresca, gracias a que la brisa no tiene obstáculos; sin embargo, cúidate del sol, porque contra la radiación no hay barrera natural.
Amantes de la fotografía y de cualquier arte tienen un espacio de inspiración adecuado y no tan lejos de una ciudad grande, como Paita, o de la carretera.
Como nadie interrumpe, te sentirás a gusto, y mucho más, los días de semana; el ddomingo de verano ya es otra historia.
Entonces, si no vas a donde va Vicente, cangrejos es una opción que no debes dejar de considerar.
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